Grabois explotó contra el "primo de Pampita" y el recinto quedó al borde del caos por la marcha y las discusiones

Política12/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Ardohain y Grabois
Ardohain y Grabois

El Congreso vivió una jornada cargada de tensión política, con un recinto atravesado por discusiones que excedieron el temario formal. Mientras Diputados debatía la baja en la edad de imputabilidad, la protesta en la calle contra la reforma laboral terminó filtrándose en el centro de la escena. El clima se volvió denso, con acusaciones cruzadas y un episodio que desbordó el marco habitual de una sesión.

En las inmediaciones del Parlamento, sindicatos y movimientos sociales se movilizaron para rechazar el proyecto laboral impulsado por el Gobierno. La jornada estuvo marcada por incidentes y enfrentamientos, con denuncias de violencia que llegaron rápidamente al recinto. Esa conexión entre calle y Congreso quedó expuesta cuando algunos legisladores comenzaron a señalar responsabilidades políticas.

En ese contexto, el diputado Martín Ardohain planteó una cuestión de privilegio contra Juan Grabois. Lo acusó de instigar disturbios durante la movilización previa y sostuvo que la presencia de dirigentes en protestas violentas resulta incompatible con el rol institucional. En su intervención calificó como “preocupante y lamentable” el accionar de ciertos referentes.

Ardohain insistió en que la política debía resolverse dentro del Parlamento y no en la calle. Remarcó que “las diferencias políticas deben resolverse en este Congreso y no en la calle”, en una frase que elevó la tensión en el recinto. Su discurso generó murmullos y reacciones inmediatas en los bloques opositores.


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El cruce escaló cuando Juan Grabois pidió la palabra y respondió con un tono desafiante. Ironizó sobre el diputado y lanzó una frase que quedó instalada como uno de los momentos más fuertes de la sesión: “No sé de dónde sacó el primo de Pampita que un diputado no puede participar de una manifestación popular”. La respuesta buscó desacreditar el planteo y trasladar el foco hacia el derecho a acompañar reclamos sociales.

Grabois rechazó cualquier acusación de instigación y desafió a Ardohain a presentar una denuncia penal si tenía pruebas. Defendió la legitimidad de las protestas y cuestionó el modo en que se respondió a los manifestantes. Su intervención encendió nuevas interrupciones y obligó a la Presidencia de la Cámara a pedir orden.

El dirigente social también vinculó el episodio con la discusión por la reforma laboral. Advirtió sobre lo que consideró un proceso de criminalización de la protesta y denunció que la represión posterior apuntó contra jóvenes y militantes. La sesión, que debía centrarse en imputabilidad, quedó atravesada por el conflicto social y la disputa por el control del espacio público.


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En medio del intercambio, Grabois lanzó acusaciones aún más graves al mencionar supuestos vínculos del oficialismo con el narcotráfico. Ese tramo terminó de enrarecer el debate y profundizó la tensión política. La discusión dejó de ser solo parlamentaria y se transformó en una escena de confrontación abierta.

La cuestión de privilegio presentada por Ardohain fue finalmente derivada a la Comisión de Asuntos Constitucionales. El episodio expuso las diferencias entre bloques sobre el rol de los legisladores en la calle y los límites entre representación política y activismo. Mientras tanto, el debate por la edad de imputabilidad continuó en un ambiente cargado.

La jornada dejó una imagen clara: el Congreso discutía reformas sensibles, pero la protesta social y la violencia en la calle terminaron condicionando el clima interno. El cruce entre Grabois y Ardohain funcionó como síntoma de un escenario político más amplio, donde el conflicto institucional y el conflicto social se superponen en cada sesión.

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