Tres virus avanzan en silencio y ya están bajo vigilancia global en 2026

Actualidad15/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Mientras el mundo todavía ajusta sistemas sanitarios y presupuestos tras el COVID-19, tres virus concentran hoy la atención de epidemiólogos y organismos internacionales. No se trata de una emergencia declarada, pero sí de amenazas en expansión que ya muestran cambios en su comportamiento y alcance geográfico.

El primero es la gripe aviar H5N1, que dejó de ser exclusivamente un problema de aves. En 2024 fue detectada por primera vez en vacas lecheras en Estados Unidos, un salto de especie que encendió las alarmas. Desde entonces, el virus reapareció en distintos estados y los estudios sugieren múltiples contagios de ganado a humanos, muchos sin síntomas.

Hasta ahora, los CDC reportaron 71 casos humanos y dos muertes desde 2024, sin evidencia de transmisión sostenida entre personas. Sin embargo, el riesgo potencial radica en su capacidad de mutación. Si el H5N1 logra adaptarse a la transmisión eficiente entre humanos, el escenario cambiaría de inmediato. Por eso ya se desarrollan vacunas específicas ante la posibilidad de que las actuales no resulten suficientes.

En paralelo, el mpox —antes llamado viruela del simio— mantiene dos variantes activas en circulación. El brote global de 2022 expandió el clado IIb a más de cien países y lo transformó en un virus con presencia internacional recurrente.


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Lo que inquieta ahora es el aumento de casos del clado I, considerado más severo, en África central desde 2024. Incluso en Estados Unidos se notificaron casos del clado Ib en personas sin historial de viaje, lo que sugiere cadenas de transmisión no vinculadas directamente al continente africano. Aunque existe vacuna, no hay un tratamiento específico aprobado.

El tercer foco de atención es el virus Oropouche, menos conocido fuera de América Latina pero cada vez más estudiado. Detectado por primera vez en la década del 50 en Trinidad, durante años se lo consideró limitado al Amazonas. Esa percepción cambió en las últimas décadas.

VIRUS-2

Desde los años 2000 el virus se expandió por América del Sur, Central y el Caribe. En 2024 se registraron las primeras muertes asociadas en Brasil y comenzaron a aparecer casos en Europa vinculados a viajeros. Además, se investigan episodios de transmisión vertical y posibles vínculos con microcefalia.

La preocupación radica en que el mosquito transmisor ya está adaptado a amplias zonas del continente, incluso en regiones del sureste de Estados Unidos. Actualmente no existe vacuna ni tratamiento específico, y la Organización Mundial de la Salud presentó en enero de 2026 una hoja de ruta para acelerar herramientas de prevención.


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Estos tres virus comparten un elemento común: se expandieron a nuevos territorios en los últimos años. Factores como el calentamiento global, la urbanización acelerada y la movilidad internacional favorecen la circulación de patógenos en entornos antes impensados.

A este escenario se suman otros brotes bajo vigilancia, como el chikunguña —con más de 445.000 casos reportados en 2025— y la reaparición del sarampión en países donde la cobertura de vacunación descendió. Incluso el virus Nipah vuelve a monitorearse tras episodios recientes en Asia.

Lejos de un escenario de alarma inmediata, el mensaje de los especialistas es otro: la vigilancia temprana es clave. La experiencia reciente dejó en claro que detectar cambios en la circulación viral puede marcar la diferencia entre un brote contenido y una crisis global.

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