
La reforma laboral llegó a Diputados con un punto que encendió la discusión: el recorte del salario durante licencias por enfermedad. Patricia Bullrich dijo que habrá retoques para ciertos cuadros y buscan evitar que el proyecto vuelva al Senado.

El debate por las licencias por enfermedad se convirtió en el nudo más sensible del proyecto de reforma laboral que ya tiene media sanción en el Senado y ahora aterriza en Diputados. El texto plantea un recorte del 50% del salario en casos de accidente o enfermedad ajenos al trabajo, y ese cambio levantó ruido político inmediato. Con esa presión encima, sectores aliados empezaron a recalcular si acompañan o no el paquete tal como salió de la Cámara alta.
En ese contexto, Patricia Bullrich salió a marcar un giro sobre el punto que más polvareda dejó. "Sobre enfermedades severas, degenerativas, o irrecuperables para ponerle una adjetivación, vamos a hacer una modificación y vamos a dejar un 100%", dijo en declaraciones televisivas. La senadora agregó que el objetivo es ajustar el texto sin abrir un camino que obligue a reiniciar el trámite legislativo.


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El mensaje no sólo buscó contener el impacto social del recorte, también atendió a la matemática parlamentaria que se juega en Diputados. Bullrich explicó que todavía están "trabajando" el encastre jurídico para incorporar la modificación durante la discusión sin que el proyecto vuelva al Senado “para su ratificación”, según su propia descripción. En esa ingeniería aparecen conversaciones con distintos despachos y una negociación fina sobre cómo redactar la excepción.
La senadora puso además condiciones para el regreso al 100% en esos casos. "Sólo en caso de corroboración concreta y fehaciente", remarcó, al hablar de mecanismos de control y verificación. También enumeró a quiénes consultó el tema: dijo que lo habló con la “mesa política”, con Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y con la secretaria de Legal y Técnica, María Igarzabal.
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En paralelo, Bullrich intentó fijar un límite claro entre la excepción y el espíritu del artículo cuestionado. "Para esas enfermedades vamos a volver al 100% de acuerdo a la ley, a la vieja ley de Contrato de Trabajo", sostuvo, y enseguida endureció el tono para el resto de los casos. "A los vivos se le va a terminar la avivada", afirmó, y completó: "si te querés hacer el vivo, vas a cobrar el 50%".
El debate también tocó el terreno de salud mental, con una respuesta breve pero cargada de mensaje político. "Hay un exceso enorme", señaló Bullrich sobre ese tipo de licencias, y sumó otra definición: "La Argentina trucha la tenemos que terminar". En la misma línea, contó que durante su paso por el Ministerio de Seguridad tuvo "muchas de esas", en referencia a ausentismos vinculados a esa categoría.
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El proyecto fija los cambios en el artículo que toca directamente el bolsillo del trabajador durante la licencia. El artículo 44 modifica el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo y establece que, si la enfermedad o accidente no se vincula con la prestación de tareas y impide trabajar, el empleado cobra el 50%. Si el impedimento no surge de una acción “voluntaria y consciente” del trabajador frente a un riesgo para su salud, el texto eleva el pago al 75%.
El articulado también contempla la situación de recaídas, con un criterio que busca cerrar grises. El texto plantea que, si el trabajador sufre una recaída, no cuenta como enfermedad distinta, lo que condiciona cómo corre el plazo de cobertura. Ese detalle técnico se metió de lleno en la discusión política porque se lee como parte del endurecimiento general del régimen de licencias.
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Tras la votación en el Senado, algunos legisladores sostuvieron que este capítulo se incorporó a último momento y que eso explica la reacción posterior. Ese ruido empujó a aliados a expresar dudas sobre si acompañan el proyecto en Diputados, con la polémica como telón de fondo. En el oficialismo, en cambio, defendieron el cambio y lo definieron como "muy necesario" para frenar presuntos abusos.
Bullrich reforzó esa mirada con una acusación directa sobre el sistema de certificaciones. Habló de "la cantidad de certificados truchos" y lanzó una frase que buscó mostrar dimensión penal: "Tendríamos que tener muchos más presos, hay presos en todo el país por certificados truchos. Hay médicos presos, clínicas que han tenido juicio, tendría que haber mucho más". En esa idea insistió con la existencia de una "mafia" y vinculó la agenda del Gobierno con "terminar con las mafias".
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El ministro Federico Sturzenegger también quedó en el centro de la discusión por una explicación que sumó polémica. "Si te lastimaste jugando al fútbol, tomaste una acción activa y el empleador no tiene nada que ver; en ese caso es el 50%", dijo en una entrevista radial. Consultada por ese ejemplo, Bullrich aclaró que allí no piensa tocar el texto aprobado en el Senado.
En su cierre político, la senadora volvió a poner el foco en productividad y ausentismo como fundamento del endurecimiento. "Queremos destruir esa mafia, que la Argentina no tenga un 15% de ausentismo, que se termine la avivada de que todas las semanas tengo un problema y entonces no trabajo. Nosotros necesitamos productividad, que las empresas trabajen, que tengan confianza", expresó. Y remató con otra definición: "la ley (nueva) va en contra de la mafia de los juicios laborales y de la mafia de los certificados médicos".




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