
Nueva encuesta entre votantes K deja un dato inesperado en la interna peronista
Política16/02/2026
REDACCIÓNEl último Monitor de Humor Social midió imágenes de 17 dirigentes y mostró un dato que reordena expectativas rumbo a 2027: Axel Kicillof supera a Cristina Kirchner entre votantes K. Del otro lado, el rechazo a figuras libertarias aparece en niveles mínimos.



El termómetro de imagen que suelen mirar los armadores políticos volvió a poner a la grieta en primer plano y dejó un resultado que pega en dos tableros al mismo tiempo. Por un lado, dentro del electorado identificado con Fuerza Patria, se profundiza la idea de una interna con jerarquías cambiantes. Por el otro, el rechazo hacia nombres del oficialismo libertario aparece en cifras tan bajas que directamente condicionan cualquier intento de seducción cruzada.
El relevamiento corresponde al trabajo conjunto de D’Alessio IROL y Berensztein, que publican mensualmente el "Monitor de Humor Social". El informe se armó con 800 casos online relevados entre el 16 y el 26 de enero, y comparó valoraciones de un mismo grupo de 17 dirigentes. Ese diseño permite ver no sólo quién mide mejor, sino también cómo se endurece la mirada según la pertenencia política.


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En la lupa de los votantes K, la sorpresa no pasa por un nombre desconocido, sino por el orden de los liderazgos. Axel Kicillof figura con 89% de imagen positiva, y queda arriba de Cristina Kirchner, que marca 76% en ese mismo segmento. El tercer lugar lo ocupa Juan Grabois con 74%, un dato que también habla de un electorado atento a perfiles distintos dentro del mismo espacio.
El registro de Kicillof además aparece como el más alto de todo el trabajo, según el propio informe. Ese número no sólo lo favorece en la comparación con Cristina dentro del electorado afín, también le da volumen simbólico a la discusión 2027. En una interna donde los gestos pesan tanto como las listas, la foto de imagen funciona como combustible para lecturas y movimientos.
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El contraste más duro aparece cuando el estudio se mete con los dirigentes asociados a La Libertad Avanza ante votantes K. Ocho nombres quedan con apenas 1% de imagen positiva: el presidente Javier Milei, la senadora Patricia Bullrich, el diputado Martín Menem y los ministros Carlos Presti, Alejandra Monteoliva, Manuel Adorni, Luis Caputo y Federico Sturzenegger. A ese pelotón se suman con el mismo número Mauricio Macri y Cristian Ritondo, lo que muestra que el rechazo no se limita al oficialismo actual.
En el mismo universo, otros dirigentes libertarios quedan apenas un escalón arriba, aunque todavía con números mínimos. Los ministros Pablo Quirno y Diego Santilli figuran con 2% de valoración favorable, y la vicepresidenta Victoria Villarruel aparece con 7%. Ese panorama describe un muro: para ese electorado, lo libertario no discute matices, discute identidad.
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El estudio también mide el reverso: cómo ven los votantes de La Libertad Avanza a los principales dirigentes evaluados. Ahí los reprobados con números muy bajos se reducen a cuatro: Martín Lousteau con 4%, Kicillof con 3%, Cristina con 2% y Grabois con 1%. La lógica se invierte, pero el patrón se repite: el voto propio premia a los suyos y castiga al otro con cifras casi simbólicas.
En esa tabla libertaria, los primeros lugares quedan para el Presidente y figuras del gabinete o aliados. Javier Milei marca 87% y Patricia Bullrich queda cerca con 86%, mientras Diego Santilli llega a 81%. Más abajo aparecen Luis Caputo (76%), Federico Sturzenegger (72%), Manuel Adorni (72%), Mauricio Macri (68%), Martín Menem (60%), Victoria Villarruel (58%) y Cristian Ritondo (57%).
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Entre los libertarios, el informe también deja un dato que no habla de amor u odio, sino de conocimiento público. Un trío de ministros queda afectado por bajo nivel de instalación, según la lectura del propio sondeo: Monteoliva (40%), Quirno (38%) y Presti (33%). Esa línea muestra que, incluso con apoyo ideológico, la imagen se construye también con presencia y reconocimiento.
El resultado general deja una síntesis incómoda para cualquier estrategia de “pesca” en el electorado ajeno: los números se vuelven extremos y la elasticidad se achica. En paralelo, dentro del peronismo, la ventaja de Kicillof sobre Cristina entre votantes K alimenta especulaciones y discusiones que ya miran a 2027. Y en el oficialismo libertario, la fotografía de apoyos altos en el propio voto convive con un rechazo casi total del otro lado, un escenario donde cada paso se lee como identidad más que como gestión.
















