
La petrolera que deja YPF en Tierra del Fuego ya tiene interesados, pero el mayor problema sigue en el suelo
Actualidad17/02/2026
REDACCIÓNOcho firmas miran las áreas que tomó Terra Ignis, mientras la provincia enfrenta pozos por abandonar, y un futuro laboral todavía indefinido para cientos de trabajadores.

La salida de YPF de parte de sus activos en Tierra del Fuego no se limita a un traspaso de áreas. En el fondo, abre un escenario donde aparecen nuevos interesados privados, pero también quedan pendientes ambientales y laborales que la provincia todavía necesita ordenar con urgencia.
En ese contexto, Terra Ignis, la empresa estatal fueguina, recibió respuestas de ocho compañías con intenciones de asociarse para operar bloques petroleros y gasíferos. Los nombres todavía no trascendieron, pero el movimiento ya marca que el negocio sigue despertando interés.


El dato se conoce mientras avanza un proceso más complejo que la simple llegada de socios. En el norte fueguino quedan pozos que empiezan a entrar en etapa de abandono y una discusión que excede lo productivo: qué pasará con los pasivos que deja la actividad después de años de explotación.
Según el portal especializado EconoJournal, las empresas apuntan a tres áreas cedidas por YPF: Los Chorrillos, Lago Fuego y Tierra del Fuego. Allí se proyecta la asociación para la explotación y eventual exploración de hidrocarburos, en un esquema que recién empieza a tomar forma.
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La convocatoria cerró el viernes pasado y fue impulsada por la firma que conduce Maximiliano D’Alessio. La semana próxima se esperan reuniones con los interesados para completar documentación y terminar de presentar planes de inversión y trabajo, un paso clave antes de cualquier definición.
Pero en paralelo a ese interés empresario, el Gobierno provincial tomó una decisión operativa: revertir dos fracciones del área Tierra del Fuego. Se trata de sectores que no mostraban “prospectos productivos viables”, por lo que la medida busca reducir gastos y concentrar esfuerzos en zonas con mayor potencial.
Esa reversión también se conecta con un tema central en la transición: el ambiental. Mientras YPF comienza con el abandono de pozos, Terra Ignis inició una compulsa para tareas de remediación, en un territorio donde los efectos de décadas de actividad petrolera todavía requieren respuestas concretas.
El foco oficial está puesto en crear un área específica para la disposición de desechos petroleros, una infraestructura que hoy no existe en la provincia y que resulta vital para el saneamiento de las costas norte.
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La transición también se juega en el plano laboral. YPF debe terminar de definir el vínculo con sus empleados directos para que Terra Ignis pueda incorporarlos bajo su órbita, un proceso que todavía no se completa y genera expectativa en el sector.
En los diálogos previos a la aprobación legislativa del acuerdo, la compañía sostuvo que emplea de manera directa a 36 personas en la zona. Sin embargo, el universo más amplio supera los 500 puestos de trabajo, ligados a empresas contratistas con base en Río Grande, que miran con atención cómo se reconfigura el mapa energético fueguino.
Con nuevos interesados sobre la mesa y tareas pendientes bajo tierra, Tierra del Fuego entra en una etapa donde el negocio hidrocarburífero no se mide solo en inversiones. También se mide en remediación, empleo y decisiones que marcarán el futuro de un recurso estratégico.













