
Con control digital de gastos se licitó la obra del Conducto Pluvial de Descarga al Mar para Comodoro
Chubut20/02/2026
REDACCIÓNCon más de $15 mil millones en juego, Provincia y Municipio prometen trazabilidad online para una obra que apunta a un punto crítico del sur de Comodoro Rivadavia.

En Comodoro Rivadavia, la presentación ya no pasa solo por si una obra se anuncia o no, sino por cómo se controla lo que se hace con el dinero público y cuándo se ve en el terreno. En ese marco, el Gobierno del Chubut sumó un elemento poco habitual para una obra hídrica: un sistema digital de trazabilidad con auditoría “en tiempo real”. La promesa es que los vecinos puedan seguir el avance y el destino de los recursos sin depender de versiones oficiales.
Ese componente de control aparece asociado a una intervención que busca responder a una herida vieja de la ciudad: los desbordes que golpean la zona sur cuando el agua baja con fuerza por arterias centrales. La obra se orienta a ordenar el escurrimiento que llega desde las avenidas Roca y Chile, dos puntos mencionados como origen de buena parte del problema. La inversión comprometida supera los $15 mil millones, con un monto informado de $15.842.217.605,19.


Recién después de ese eje —el control y el impacto en el vecino— aparece el dato institucional: el gobernador Ignacio Torres encabezó la apertura de sobres de la Licitación Pública N° 06/25 para ejecutar el Conducto Pluvial de Descarga al Mar. El acto se realizó en la Asociación Vecinal “Juan XXIII”, un escenario elegido con fuerte carga barrial por el tipo de obra que se impulsa. Allí participaron el intendente Othar Macharashvili, el secretario Hernán Tórtola, legisladores, representantes de empresas oferentes y vecinos.
En su intervención, Torres vinculó la licitación con la necesidad de pasar del anuncio a la ejecución. "Después de todo lo que sufrió Comodoro con las inundaciones, hoy estamos dando un paso concreto para que esta obra no solo se adjudique, sino que se ejecute cuanto antes". También marcó una comparación con otros tiempos de ingresos petroleros altos y cuestionó decisiones pasadas. "En épocas donde el barril de petróleo superaba los 120 dólares, muchas de estas obras no se hicieron", afirmó.
El gobernador insistió con una idea de reparación de lo pendiente y la presentó como compromiso de gestión. "Tenemos el compromiso de concretar lo que años atrás no se hizo". En el mismo tramo, sostuvo que "la licitación demuestra que, cuando hay austeridad, transparencia y decisión política, las obras pueden comenzar y terminarse en tiempo y forma, como corresponde". El mensaje buscó despegarse del expediente y aterrizar en una lectura política sobre ejecución.
La estructura financiera también quedó detallada y suma tensión por el tamaño del esfuerzo: la obra se paga en partes iguales entre el Gobierno Provincial y la Municipalidad de Comodoro Rivadavia. Torres lo explicitó al hablar de un impacto directo en el bolsillo comunitario. "Se trata de un esfuerzo importante de todos los contribuyentes", dijo. Y agregó que la ausencia de obra en el pasado “generó un perjuicio para la ciudadanía”, porque, según planteó, si se ejecutaba “en tiempo y forma”, la ciudad hoy podía pensar otras intervenciones igual de necesarias.
En términos técnicos, el conducto principal proyecta 1.300 metros desde la intersección de Avenida Chile y Julio Argentino Roca hasta su desembocadura costera en el barrio Stella Maris. El trazado atraviesa La Nación, Francisco Behr y Casimiro Pella, con una estructura de hormigón armado de gran porte. Las secciones previstas oscilan entre 3,50 x 2,50 metros y 3,50 x 2,90 metros, con el objetivo de garantizar un flujo de agua seguro y controlado.
El proyecto no se limita a un “tubo” hacia el mar: incluye sumideros, cámaras de inspección y empalme y una obra de descarga bajo estándares técnicos de alta durabilidad. La vida útil proyectada se estima en 50 años, un dato que amplía el horizonte de la inversión más allá de un ciclo político. Esa proyección también explica por qué el financiamiento y la supervisión pública aparecen como ejes de la discusión.
Otro dato que sobrevuela el anuncio, sin quedar como simple contexto, es que se trata de una obra que ya tuvo licitación y adjudicación en gestiones anteriores, pero no llegó al terreno. Esa historia previa le suma un nivel extra de exigencia al cronograma actual, que prevé 540 días corridos de ejecución. Con el sistema de trazabilidad que se anunció, la gestión busca que el seguimiento vecinal y público funcione como presión permanente para que esta vez la obra avance en el calendario y se traduzca en una mejora concreta para la zona sur.







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