
La carta bomba iba para un exdirector y explotó cuando volvió a la escuela
Policiales21/02/2026
REDACCIÓNEl paquete estaba guardado hacía casi un año en la sede de Gendarmería sobre Paseo Colón. Tres comandantes mayores resultaron heridos y la Justicia investiga el ataque.

La explosión sorprendió en pleno mediodía en el centro porteño y dejó una escena de tensión dentro de un edificio clave de la Gendarmería Nacional. El paquete que detonó en la Escuela Superior, en Paseo Colón 533, tenía un destinatario concreto: el comandante mayor retirado Diego Gasparutti, quien había sido director del establecimiento hasta 2024.
El dato agrega un elemento central a la investigación. Gasparutti ya no ocupaba el cargo cuando la encomienda llegó a su nombre y quedó guardada en la oficina del subdirector durante casi un año. Este viernes pasó por la institución para retirar pertenencias personales y se encontró con ese envío pendiente.


Poco después de las 13.20, cuando se produjo la apertura del paquete, se activó el mecanismo explosivo. El artefacto, de aproximadamente 20 por 40 centímetros, funcionaba bajo un sistema similar al de una carta bomba: la rotura del envoltorio cerró el circuito y detonó el dispositivo. En ese momento, el comandante mayor de apellido Morillo se encontraba junto a Gasparutti.
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La detonación dejó al menos tres heridos, todos comandantes mayores, uno de los rangos más altos dentro de la fuerza. De acuerdo con fuentes vinculadas al caso, Gasparutti sufrió heridas en el pecho y en el rostro por la metralla generada por el estallido de un cilindro plástico cargado con pólvora.

El episodio activó un amplio operativo de seguridad en la zona. Bomberos y efectivos de la Policía de la Ciudad acudieron al lugar, mientras se dispusieron cortes de tránsito y desvíos sobre Paseo Colón y calles cercanas. Por prevención, evacuaron a 320 personas, tanto del edificio de la Gendarmería como del inmueble lindero.
En paralelo, trabajaron peritos de la Policía de la Ciudad y de la Policía Federal Argentina para asegurar el área y comenzar los análisis técnicos. El juez Marcelo Martínez de Giorgi, a cargo de la causa, delegó la investigación en la Unidad de Investigación Antiterrorista de la PFA, que quedó al frente de las pericias y del rastreo del origen del explosivo.
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Durante la revisión del edificio encontraron otros dos paquetes antiguos dirigidos también a Gasparutti. Esos envíos fueron detonados de manera preventiva por especialistas en explosivos y, según los primeros resultados, no contenían pólvora. Con esa información preliminar, los investigadores determinaron que solo una de las encomiendas tenía carga explosiva.
La presencia de autoridades nacionales reforzó la dimensión institucional del hecho. Hasta la escuela llegaron la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, y el director del SAME, Alberto Crescenti, para seguir de cerca la situación sanitaria y operativa tras la explosión.
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Allegados al gendarme lo describieron como “buena persona” y señalaron que les resultó “raro” el ataque direccionado a su nombre. El propio Gasparutti había pasado por el edificio ese mismo día para retirar objetos personales que aún permanecían allí desde su retiro, una coincidencia que ahora forma parte de las líneas de investigación.
La pesquisa busca determinar quién envió el paquete, cuándo ingresó exactamente a la institución y por qué permaneció guardado durante tantos meses sin ser abierto. Mientras tanto, la escuela retomará su actividad bajo medidas reforzadas de seguridad, en un contexto marcado por la gravedad del atentado y por las preguntas que todavía no tienen respuesta.















