
La firma adeuda salarios y mantiene paralizadas sus plantas en Santa Fe. Trabajadores reclaman respuestas y ven en una venta la única salida.

La crisis en Lácteos Verónica dejó de ser una advertencia y se transformó en una realidad visible en sus plantas vacías. La producción está paralizada, no ingresa materia prima y alrededor de 700 puestos de trabajo quedaron en una situación incierta mientras la empresa acumula meses de deuda salarial.
El reclamo se trasladó a la calle. El viernes pasado, trabajadores junto a familiares y vecinos se movilizaron hacia la sede ubicada en Lehmann, provincia de Santa Fe, para exigir definiciones sobre el futuro de la compañía. La escena reflejó el impacto social de un conflicto que atraviesa a tres localidades.


La situación no se limita a una sola planta. El parate alcanza a los establecimientos de Suardi, Clason y la propia Lehmann, donde la actividad se detuvo por falta de insumos y materia prima. Puertas adentro, describen un escenario sin movimiento y con servicios suspendidos.
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Uno de los operarios expresó su malestar en declaraciones televisivas: “Ayer nos hicieron un depósito de $20.000, es una burla. Queremos que alguien nos dé respuestas serias. Todos tenemos familias”. El testimonio resume la tensión que atraviesan quienes dependen del salario para sostener sus hogares.
Los trabajadores aseguran que no cobraron los sueldos correspondientes a diciembre y enero. También indican que solo recibieron la mitad del aguinaldo y $37.000 en dos pagos parciales. La irregularidad en los depósitos se suma al freno productivo y profundiza la incertidumbre.
Desde la compañía describieron el escenario actual: “Hoy no entra leche, no hay insumos y estamos paralizados. Los productos se vendían muy bien, eran de muy buena calidad, tenían años de trayectoria y prácticamente se vendían solos. Pero hoy ya no aparecen en góndolas”. La frase refleja el contraste entre el pasado reciente y el presente sin actividad.
En paralelo, circula la posibilidad de una venta. Dentro de la empresa consideran que esa alternativa podría convertirse en “la única salvación para sostener la fuente de trabajo”, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial de una operación concreta. El gremio ATILRA mencionó la existencia de interesados, pero no se formalizó ninguna negociación definitiva.
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El deterioro financiero se arrastra desde hace meses. En julio del año pasado, la firma presentó ante la Secretaría de Trabajo de la Nación una propuesta de reestructuración en el marco de un procedimiento preventivo de crisis contemplado en la ley 24.013. Esa instancia buscó ordenar cuentas y evitar un desenlace más severo.
Los números reflejan el retroceso productivo. Según los datos más recientes, Verónica pasó de procesar 800 mil litros diarios a apenas 300 mil, lo que generó una elevada capacidad ociosa y obligó a desprenderse de su inmueble central. La caída en el volumen impactó de manera directa en la estructura financiera.
La empresa atribuyó su situación a factores macroeconómicos. Señaló la baja de la producción láctea nacional, que registró un descenso del 7% en 2024, la retracción del consumo interno del 9,7% el año pasado y el aumento sostenido de costos en un contexto inflacionario. También mencionó la escasa competitividad de la cadena de valor y la concentración del mercado.
Mientras no se concrete una venta ni aparezcan definiciones claras, las plantas continúan sin actividad y el transporte que trasladaba al personal dejó de funcionar. El futuro de la histórica láctea santafesina permanece abierto, con trabajadores que esperan respuestas concretas en medio de un conflicto que ya afecta a toda la comunidad.















