
Tigre regresó de Santiago del Estero con una sensación ambigua. En el estadio Estadio Único Madre de Ciudades igualó 0-0 frente a Central Córdoba de Santiago del Estero por la sexta fecha interzonal del Torneo Apertura. El punto sostuvo el invicto, aunque no alcanzó para conservar la cima.



El equipo de Victoria manejó mayor tiempo la pelota y buscó asumir el protagonismo desde el arranque. Sin embargo, la circulación no encontró profundidad ni sorpresa en los metros finales. La posesión resultó estéril frente a un rival que priorizó el orden y el repliegue.
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Central Córdoba tampoco logró inquietar con claridad. Apostó a transiciones rápidas y a algún intento desde media distancia, pero chocó contra una defensa atenta y bien plantada. El trámite se volvió previsible, con escasas situaciones frente a los arcos.
El desarrollo terminó condicionado por la falta de ideas en ambos equipos. Las aproximaciones se diluyeron antes de convertirse en chances concretas y el ritmo cayó con el correr de los minutos. El empate empezó a tomar forma demasiado temprano.
Para el conjunto dirigido por Diego Dabove, el resultado dejó un sabor agridulce. Suma y continúa sin derrotas en el campeonato, aunque perdió el liderazgo de la Zona B luego del triunfo de Independiente Rivadavia sobre Independiente. La tabla refleja una pelea ajustada y cualquier detalle puede inclinar la balanza.
El equipo intentó modificar el panorama con variantes en el complemento. Los ingresos buscaron mayor frescura y movilidad en ataque, pero la estructura defensiva del local resistió sin mayores sobresaltos. La sensación fue que el partido nunca terminó de romperse.
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Del lado santiagueño, el conjunto conducido por Lucas Pusineri continúa en un inicio irregular. Con cinco puntos en la Zona A, ocupa el decimotercer lugar y necesita mejorar su producción ofensiva para escalar posiciones. El empate en casa dejó la impresión de una oportunidad desaprovechada.
El árbitro fue "Nazareno Arasa", con "Nicolás Ramírez" a cargo del VAR. La noche se cerró sin polémicas determinantes, pero también sin emociones que alteraran el cero.
Tigre se afirma como uno de los equipos más difíciles de vencer en este Apertura, aunque el desafío pasa por recuperar contundencia para sostener aspiraciones más altas. La próxima fecha ofrecerá una nueva prueba para un equipo que sigue firme, pero ya no mira a todos desde arriba.















