
Cinco tiros, dos armas y un sospechoso: sigue la búsqueda del asesino del motociclista
Policiales24/02/2026
REDACCIÓNUlises Olima, de 21 años, murió baleado en el barrio 2 de Abril y la Policía ya identificó al presunto autor. Hubo allanamientos, secuestro de armas y el joven acusado seguía sin aparecer.

La madrugada dejó un crimen que todavía sacude a Caleta Olivia y una investigación que se movió rápido, pero no alcanzó para cerrar el círculo. Un motociclista de 21 años murió baleado en el barrio 2 de Abril y, con el paso de las horas, la Policía dijo tener identificado al autor de los disparos. El dato central es que, pese a los operativos y allanamientos, el sospechoso seguía prófugo hasta entrada la tarde-noche.
El caso se instaló por la violencia del ataque y por la escena que describen los primeros datos: Ulises Olima fue acribillado de cinco balazos. La información indica que el hecho ocurrió alrededor de las 7 de la mañana, en el marco de un enfrentamiento armado cuyas causas todavía se intentan establecer. En paralelo, la investigación quedó atravesada por un detalle clave: en total se secuestraron dos armas de fuego vinculadas al episodio.


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Una de esas armas apareció en el lugar más crudo: junto al cuerpo de la víctima. Se trata de una pistola calibre 9 milímetros, hallada en la escena donde Olima cayó mortalmente herido. Ese elemento, sumado a la cantidad de disparos recibidos, refuerza la hipótesis de un intercambio de fuego y no de un único disparo aislado en un cruce callejero.
La otra arma fue encontrada en medio de los procedimientos ordenados por la Justicia. Por directivas judiciales se allanaron cuatro domicilios en el mismo barrio 2 de Abril, en sectores de edificios monoblocks, y otro en el barrio Jardín. En ese contexto, los investigadores secuestraron un arma de fuego de grueso calibre que, según se informó, habría sido utilizada por el homicida.
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En la información que circuló en el marco de la búsqueda, se indicó que el sospechoso tendría menos de 25 años y respondería a las iniciales L.P.. Ese dato, sin dar identidad completa, marca que la pesquisa ya trabaja sobre una persona concreta y no sobre un “autor desconocido”. Aun así, el cuadro no cerró: el acusado no fue localizado durante los allanamientos y continuaba siendo buscado intensamente.
El recorrido de la víctima aporta una postal que suele quedar fuera de los títulos, pero explica la secuencia final. Olima conducía una moto de mediana cilindrada por una calle de circunvalación interna del complejo de edificios del barrio 2 de Abril. Iba acompañado por otro joven y, aun herido de muerte, logró avanzar cerca de cien metros hasta desvanecerse; la moto terminó apoyada contra una camioneta estacionada.
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En ese punto entra la percepción de los vecinos, que escucharon una cantidad de detonaciones mayor a los impactos que recibió la víctima. Quienes viven en el sector dijeron a medios periodísticos que oyeron al menos ocho detonaciones. Sin embargo, de acuerdo con lo consignado, ninguno de los disparos habría alcanzado al acompañante, lo que abre preguntas sobre la dirección del fuego y el objetivo de los atacantes.
Las fuentes policiales citadas señalaron además que el arma atribuida al sospechoso se encontró dentro de uno de los departamentos del barrio donde ocurrió el homicidio. Ese dato conecta la escena del crimen con los procedimientos posteriores y sostiene la línea investigativa: la búsqueda se concentra en el mismo entramado urbano donde estalló el enfrentamiento. Al mismo tiempo, deja expuesta la dificultad operativa de capturar al autor cuando se mueve en un territorio conocido y con posibles apoyos.
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El barrio 2 de Abril aparece, otra vez, como telón de fondo de un episodio con armas de fuego. La información remarca que en los últimos años ese sector quedó marcado como epicentro de incidentes violentos, en varios casos con uso de armas. En ese contexto, el homicidio de un joven motociclista vuelve a colocar el foco en la conflictividad armada y en la respuesta judicial, que por ahora suma secuestros y allanamientos, pero no detención.
Con el sospechoso identificado y aún sin captura, el caso entra en una etapa donde cada dato operativo pesa. La investigación ya cuenta con dos armas secuestradas, un horario aproximado, testimonios sobre detonaciones y una escena reconstruida por el recorrido de la moto. La incógnita principal sigue siendo la misma: dónde está el acusado y qué ocurrió exactamente para que el enfrentamiento termine con cinco disparos sobre Olima.
Fuente: Diario el Patagónico
















