
Salió a caminar y fue asesinada de diez puñaladas: el dato que abre la incógnita del caso
Policiales23/02/2026
REDACCIÓNMalena Maidana, de 26 años, murió apuñalada cerca del Lomas Athletic Club Golf. Dos cámaras registraron su recorrido y sus gritos; el expediente ya tiene detenidos.

La investigación por el asesinato de Malena Maidana sumó un dato inesperado que desordenó el tablero apenas horas después del ataque. El celular de la joven no estaba junto al cuerpo y terminó localizado, mediante su geolocalización, en una salita vinculada a la base desde donde salió la ambulancia que llegó a la escena. A partir de ese hallazgo, la causa incorporó una línea paralela: el destino del teléfono y la intervención del personal sanitario que participó del operativo.
Por ese episodio, quedaron detenidos un ambulanciero, una enfermera y una médica, acusados de haber tomado el iPhone de la víctima. El dato reforzó la idea de que la escena del crimen no solo necesitaba reconstruir el ataque, sino también lo que ocurrió alrededor de los primeros minutos del auxilio. En el expediente, ese tramo aparece como una pieza clave para sostener la trazabilidad de objetos y movimientos en un caso que ya escaló a una fiscalía especializada en violencia de género.


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El homicidio ocurrió cerca de la medianoche del domingo, cuando Maidana salió a caminar por un barrio de Ezeiza, en la localidad de La Unión, y recibió al menos diez puñaladas. Un vecino la encontró ensangrentada sobre la calle Manuel Andrada, en las inmediaciones del predio del Lomas Athletic Club Golf, y llamó al 911. Al llegar la ambulancia y la policía bonaerense, los médicos constataron la muerte y se activó el circuito de peritajes y relevamiento de cámaras.
Los investigadores sostienen, por ahora, que no encaja con un robo común, porque en el lugar no se advirtió la sustracción de pertenencias que explique el ataque. El celular no quedó al lado del cuerpo, pero tampoco aparece como un botín que justifique la violencia, según la lectura inicial del caso. En ese marco, la hipótesis de un móvil distinto quedó abierta, mientras la fiscalía ordenó medidas para reconstruir recorridos y contactos previos.
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Las cámaras de seguridad aportaron dos escenas que se volvieron centrales para la reconstrucción. Una muestra a Malena caminando con una mochila pequeña, a pocos metros de otro transeúnte, y registra el horario con un reloj visible que marca 20.45. En esa mochila, según se informó, llevaba una botella de agua y un iPhone 16, un detalle que cobró relevancia cuando el aparato apareció ubicado lejos del lugar del ataque.
El segundo registro, filmado desde otra vivienda, captó el tramo más estremecedor: los gritos y súplicas de la joven antes de morir, ya cerca de las 23.48. Esa secuencia, además de su peso probatorio, fija una referencia temporal precisa del momento del ataque y permite cruzar movimientos de personas en la zona. Para los investigadores, ese material resulta decisivo para atar el recorrido final de la víctima con la presencia de quienes circularon por allí en el mismo lapso.
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Por el crimen hay un detenido: un hombre que quedó registrado por cámaras cuando caminaba a pocos metros de Malena, incluso por delante de ella. Al sospechoso le secuestraron cuchillos y, al momento del arresto, presentaba manchas hemáticas, mientras los detectives advirtieron que había lavado la ropa que llevaba durante el hecho, según trascendió de fuentes del caso. Aun así, el móvil permanece sin una explicación clara y esa falta de respuesta sostiene el nivel de incertidumbre en la investigación.
El contexto personal de la víctima también quedó incorporado a la causa a partir de información aportada por fuentes vinculadas al expediente. Maidana tenía un hijo de 3 años y, según se indicó, ese fin de semana el niño se quedó en la casa de su padre. Ese dato, sin explicar por sí solo el ataque, aporta una dimensión humana a una escena que se investiga como femicidio y obliga a mirar el impacto directo de la violencia sobre una familia.
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La investigación pasó por dos fiscalías en pocas horas, un movimiento que refleja la lectura judicial del caso. En una primera instancia intervino la UFI N°1 descentralizada de Ezeiza, a cargo de Florencia Belloc, con el secretario Federico Ricart, pero luego el expediente quedó en manos de María Lorena González, titular de la UFI N°3, especializada en violencia de género. Con ese cambio, las medidas se orientan a profundizar hipótesis y a ordenar evidencias audiovisuales, periciales y testimoniales en un hecho que dejó una frase resonando en el expediente: “Aparentemente, se lo llevaron”.
Fuente: Infobae.
















