
En Francia marchan con saludos nazis y la Justicia mira de cerca lo que se gritó
Actualidad22/02/2026
REDACCIÓNMás de 3.000 personas participaron del homenaje al militante de extrema derecha asesinado a golpes. La prefectura anunció una denuncia por gestos y dichos racistas, homófobos y saludos nazis.

La marcha en Lyon por Quentin Deranque terminó con una consecuencia inmediata fuera del recorrido callejero: la prefectura del Ródano anunció que llevará a la Justicia los saludos nazis y los insultos racistas y homófobos detectados durante la movilización. La decisión se apoya en videos que circularon en redes sociales y en registros del operativo que siguió la jornada. En la ciudad, el homenaje dejó una escena doble: una procesión masiva y un expediente que empieza a tomar forma.
La convocatoria reunió a miles de personas bajo una vigilancia inusual, con un despliegue que buscó anticiparse a choques entre grupos enfrentados. La prefectura contabilizó 3.200 asistentes, mientras que los organizadores elevaron la cifra a 3.500, y el Ministerio del Interior reforzó la presencia de fuerzas antidisturbios y gendarmes móviles. El control sumó dos drones y se extendió hasta la noche con la idea de evitar enfrentamientos fuera del circuito oficial.


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En la calle, el homenaje se expresó sin banderas partidarias visibles, pero con señales identitarias y consignas que endurecieron el clima político. Entre los carteles, apareció la frase “La extrema izquierda mata”, acompañada por banderas francesas, y también se escuchó el cántico “Joven Guardia en prisión, liberen a la ciudad de Lyon”. Ese tono no quedó en el aire: se mezcló con gestos detectados por la prefectura que ahora podrían derivar en acciones judiciales.
El contexto del homenaje arrastra una causa penal pesada que corre en paralelo a la marcha. Siete jóvenes sospechados por los hechos del 12 de febrero fueron acusados formalmente de homicidio voluntario y complicidad, según el artículo, y entre ellos figuran dos asesores del diputado de La Francia Insumisa (LFI) y fundador del movimiento Jeune Garde, Raphaël Arnault. Esa imputación alimenta la lectura de choque directo entre extremos y coloca al caso en la primera línea de la discusión pública francesa. En Lyon, esa tensión se sintió como un telón de fondo que obligó al Estado a blindar la jornada.
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El dispositivo de seguridad no se limitó a custodiar: también marcó límites con mensajes explícitos. La prefecta del Ródano, Fabienne Buccio, advirtió: “No toleraremos el más mínimo incidente ni dentro ni fuera de la procesión”, y explicó que la vigilancia continuaría hasta la noche. La frase funcionó como advertencia operativa, pero también como señal política sobre lo que el Estado estaba dispuesto a permitir en la calle.
Dentro de la columna, la presencia del colectivo ultraderechista Némésis tuvo un lugar visible en la cabecera, con jóvenes portando rosas blancas. Entre quienes hablaron por micrófono, Raphaël Ayma denunció “el sistema que mató a Quentin” y llamó a “continuar la lucha”. Hacia el final, el grito “¡Las calles nos pertenecen!” condensó el tono de apropiación territorial que suele tensar la convivencia cuando se mezcla duelo con disputa política.
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La marcha llegó alrededor de las 18:00 a la calle donde Deranque recibió la golpiza mortal, según el texto, en un contexto de enfrentamiento entre activistas de extrema izquierda y extrema derecha ligado a una conferencia de la eurodiputada de LFI Rima Hassan. Antes de la dispersión, se desplegó una gran pancarta negra con la leyenda “Adiós, camarada”, acompañada por un símbolo cristiano. La escena cerró en calma, pero no sin incidentes: la prefectura informó una detención por “portar armas”, un cuchillo y un martillo, en la retaguardia.
La política local miró la jornada con preocupación y, otra vez, con la ciudad como escenario de disputa simbólica. El alcalde ecologista Grégory Doucet había pedido sin éxito que se prohibiera la marcha y sostuvo: “No quiero que Lyon sea la capital de la extrema derecha, en ningún momento”. Del lado del gobierno, el ministro del Interior Laurent Núñez explicó que ponderó el riesgo de “violencia” y “alteraciones del orden público” frente a la “libertad de expresión”. El equilibrio, en este caso, quedó atado a un operativo excepcional y a la promesa de judicializar lo detectado.
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La prefectura cerró el día con un paso formal: anunció su intención de denunciar ante tribunales los gestos y declaraciones registradas en videos difundidos en redes. Según un portavoz, esos materiales permitieron identificar saludos nazis e insultos racistas y homófobos durante la conmemoración. Además, informó que, “de acuerdo con las instrucciones del ministro del Interior”, Buccio dará aviso a la fiscalía de “todos los gestos y comentarios reprensibles” detectados. La marcha, así, terminó con una deriva institucional que excede lo ocurrido en la calle.
En paralelo, el episodio empujó reacciones en la cúpula política francesa, con la violencia como tema central y con la lupa puesta en “grupos” que actúan por fuera de partidos. El presidente Emmanuel Macron pidió “calma a todos” y anunció que el gobierno se reunirá la próxima semana para tratar a los “grupos de acción violenta”, un encuentro que, según el Palacio del Elíseo, se realizará el martes. La extrema derecha también intervino en la discusión: Jordan Bardella acusó a Macron de “ocultar su responsabilidad moral (...) en el estallido de violencia de extrema izquierda”. Con el caso Deranque todavía abierto y con una denuncia en preparación, la ciudad quedó como escenario de una pulseada que ya no se limita a una marcha.
Fuente: France 24
















