Un parque eólico escolar que ya prende aulas y llegó a los medios de Europa

Actualidad24/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

En Necochea, estudiantes y docentes montaron un sistema híbrido eólico-solar que alimenta aulas y sueña con toda la escuela. Con reciclaje y donaciones, el proyecto cruzó fronteras.

Un parque eólico escolar que ya prende aulas
Un parque eólico escolar que ya prende aulas

En una escuela técnica de Necochea, la energía dejó de ser un concepto de manual y pasó a ser un cable real que enciende luces. La experiencia no se quedó en una maqueta ni en un “modelo didáctico” para mostrar en ferias, sino que empezó a abastecer espacios concretos dentro del edificio. Ese salto de lo teórico a lo operativo empujó una historia que hoy se menciona en medios de tecnología y energías renovables fuera del país.

La protagonista es la Escuela Técnica N° 1 “Ing. Mario A. Elpuerto”, que construyó un parque minieólico escolar con dos aerogeneradores instalados por estudiantes. El portal Ecojournal ya había contado la inauguración en noviembre de 2025, con un dato que explica la dimensión del logro: los trabajos los realizaron alumnos de 7° año del Trayecto Técnico Profesional en Energías Renovables. La potencia instalada total llegó a 0,7 kW (700 watts), un número modesto frente a los parques industriales, pero enorme para el uso cotidiano de una institución educativa.


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El sistema no depende de una sola fuente y ahí aparece una de las decisiones técnicas más interesantes. Según lo explicado por los protagonistas en una entrevista citada por el texto fuente, se trata de un esquema híbrido que combina energía eólica y solar, capaz de alternar según el clima. Por ahora, la energía alcanza para dos aulas, y el objetivo final apunta a abastecer a toda la escuela, un horizonte que obliga a pensar ampliación, almacenamiento y continuidad.

El proyecto también muestra una línea de tiempo que rompe con la idea de “invento repentino”. El primer aerogenerador, de 300 watts, fue comprado por las autoridades escolares en 2018 y funcionó como herramienta de enseñanza para las tecnicaturas en Energías Renovables y Electrónica. Con ese equipo, la escuela pudo pasar del aprendizaje del funcionamiento a un montaje real al aire libre, con estructura y condiciones de viento que ya no se controlan como en el aula.


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En esa transición, la asistencia externa jugó un papel concreto. La empresa Genneia donó un tablero didáctico que captura la energía del aerogenerador y, mediante un regulador, la almacena en baterías. Ese componente, que parece menor en una descripción rápida, es el puente entre “gira una hélice” y “una lámpara se enciende”, porque convierte generación en suministro utilizable.

El docente Ángel Iocca, mencionado como uno de los responsables del proyecto, explicó a Tiempo Argentino el espíritu de lo que buscaban cuando empezaron a sacar el aerogenerador del aula. “Durante el ciclo lectivo de 2024 pudimos, junto con estudiantes, montar ese aerogenerador en una estructura en el exterior para que empiece a generar energía y abastezca a un aula. En el 2025, junto con los alumnos de último año, decidimos producir nuestro propio aerogenerador para iluminar otra aula. No teníamos el objetivo ambicioso de crear un parque minieólico sino de poner en práctica aquello que veíamos en clase”, sostuvo. La frase deja una pista: primero resolvieron un problema y recién después apareció la etiqueta de “parque”.


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El segundo aerogenerador sumó otra marca fuerte del proyecto: el reciclaje como respuesta técnica y económica. El estudiante Gabriel Burón contó que el equipo de 400 watts se armó con materiales recuperados y detalló la procedencia de piezas clave. “Por ejemplo, la torre que lo sostiene es una antena que era de una radio abandonada. Además, desarmamos un banco de ensayo (un equipo que permite realizar pruebas y evaluar el funcionamiento de un aerogenerador) y tomamos algunos materiales para construir el rotor y las aspas”, describió. La escuela no solo armó un generador: también diseñó una forma de conseguir partes en un contexto donde comprar todo resulta imposible.

Ese límite económico aparece con nombre propio en otra declaración de Iocca, vinculada a la necesidad de equipamiento para que el segundo aerogenerador funcione. “Estamos atravesando un fuerte desfinanciamiento desde Nación y comprar estos productos es algo muy caro. Es por eso que recurrimos al reciclaje y a las donaciones”, señaló. En esa frase conviven dos elementos que explican por qué el proyecto se volvió ejemplo: la presión presupuestaria y la creatividad técnica para sostener prácticas reales.

El sistema híbrido también tiene una lógica de uso que rompe con la idea habitual de las renovables como “complemento” y no como base. La alumna Luz Guzmán lo explicó con una comparación directa: “Contrario a los sistemas on grid que usan la red y toman como respaldo las energías renovables, acá funciona a la inversa. Usamos las energías limpias y dejamos la de red sólo para cuando no haya suministro. Es decir, si no hay viento, nos abastecemos del sol y, si está nublado, del viento. Sería raro que en una ciudad como Necochea falte alguna de estas dos energías”. El planteo muestra una escuela que piensa como pequeña central y no como “usuario” tradicional.


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Con el funcionamiento en marcha, el proyecto empezó a circular fuera del país y ahí se explica la viralización del caso. El portal TSN Necochea informó que medios especializados de renovables y tecnología difundieron lo ocurrido, y uno de los impactos vino desde Italia. El periódico digital GreenMe definió el logro como “una primicia mundial” y lo desarrolló con un énfasis que mezcla sorpresa y reconocimiento técnico: “En la ventosa costa de Necochea, Argentina, una escuela técnica decidió hacer lo que suele verse en documentales, pero nunca en institutos reales: instalar un mini parque eólico que realmente funciona, diseñado y ensamblado por estudiantes del programa de Energías Renovables. Un sistema de 0,7 kW que ahora alimenta las aulas y la biblioteca, convierte a la Escuela Técnica N.º 1 “Mario A. Elpuerto” en la primera escuela del mundo con un sistema eólico operativo de este tipo, no solo un modelo de demostración”, puntualizó.

La repercusión no quedó solo en Europa, porque desde Uruguay la revista Ambienta lo calificó como “una iniciativa sin precedentes”, destacando el trabajo de docentes y estudiantes. En paralelo, el influencer Bruno Contigiani, de Bahía Blanca, con más de 30.000 seguidores, difundió el caso en sus redes en defensa de la educación técnica y los oficios. Ese cruce entre aula, taller y conversación pública empuja el alcance y convierte a un proyecto local en referencia para otros lugares.


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A nivel bonaerense, el reconocimiento llegó en forma de decisión institucional, aunque el corazón del hecho sigue estando en el taller. Según el texto fuente, las autoridades provinciales resolvieron que la escuela, junto al Centro de Formación Profesional N° 402, sea sede del primer Centro Regional de Energías Renovables. Para una comunidad educativa, la noticia no es solo el título internacional: es que el sistema ya funciona, alimenta aulas y deja una pregunta abierta sobre cuántas escuelas podrían replicarlo cuando la técnica se vuelve herramienta cotidiana.

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