
Chile ya no rinde como antes y el tour de compras empezó a quedarse sin visitantes
Actualidad24/02/2026
REDACCIÓNMenos filas en los pasos y menos “bolsas” en los micros: se achicó la diferencia de precios, subió el peso chileno y cambió la forma de comprar

La escena en los pasos fronterizos cambió sin necesidad de anuncios rimbombantes. Donde antes se contaban horas de espera y baúles repletos, ahora el tránsito se volvió más ordenado y con menos señales de “compras por volumen”. El viaje a Chile sigue existiendo, pero ya no se explica únicamente por la calculadora.
Parte del giro está en una palabra que antes no pesaba tanto: costos. Combustible, peajes y, en muchos casos, alojamiento, empezaron a comerse la supuesta ventaja del carrito en el shopping. Cuando la diferencia se achica, cualquier gasto fijo del viaje funciona como un freno y deja al tour de compras con menos margen para convencer.


Desde el lado empresario, el diagnóstico suena directo. El presidente de la Federación Económica de Mendoza (Santiago Laugero) lo resumió así: “los tours de compras fueron fuertes hasta un año atrás, pero desde mediados del año pasado prácticamente dejaron de tener movimiento”. Esa frase, salida desde una provincia clave para el cruce, describe un cambio que se volvió sostenido y no un bache pasajero.
La comparación de precios, que era el motor central, empezó a jugar en contra. Laugero apuntó que “en los malls de compras de Chile, en cuanto a productos ya no hay mucha diferencia con la Argentina”. Si ropa, calzado o electrodomésticos dejan de ofrecer un salto claro, la salida pierde sentido como plan exclusivo.
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A esa ecuación se le sumó el tipo de cambio del otro lado. La apreciación del peso chileno frente al dólar encareció la experiencia para muchos argentinos que hacían cuentas en moneda dura. En palabras de Laugero, “Antes te rendía mucho más ir con dólares; hoy, la diferencia no justifica el viaje solo para comprar”. Esa idea aparece como uno de los puntos que más ordena el nuevo mapa.
También hubo un factor que no depende de Chile: la oferta local cambió. En Argentina creció la disponibilidad de productos del exterior y, en algunos rubros como electrodomésticos, hubo bajas nominales importantes en pesos. Eso reconfiguró la comparación, porque el viaje dejó de ser la única puerta de entrada a determinados bienes.
El consumo digital terminó de cerrar la pinza. La posibilidad de comprar en plataformas de comercio electrónico chinas como Shein o Temu, con precios muy bajos, empezó a competir con la lógica del viaje “para traer”. Para muchas familias, el tiempo y el gasto del cruce se reemplaza por una espera de envío, sin nafta ni peajes.
Los números oficiales muestran que no se trata solo de percepciones. Un informe de la Secretaría de Turismo indicó que entre el 1 de enero y el 7 de febrero de 2026 viajaron a Chile 411 mil turistas argentinos, una baja del 24%respecto del mismo período del año anterior. La tendencia ya se había insinuado en octubre y diciembre de 2025, y se consolidó en los primeros meses de 2026.
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En las agencias, el fenómeno se traduce en curvas irregulares. Desde Atrapalo reconocieron que enero tuvo un repunte por una acción promocional con un outlet de Santiago, pero que después el destino mostró una caída del 67% interanual. Ese dato sugiere que, aun con estímulos puntuales, el interés ya no se sostiene como antes.
En Despegar también le ponen contexto a la caída: durante 2025, los tours de compras tuvieron protagonismo por tecnología, indumentaria y cosmética, con picos de búsquedas de hasta 150% interanual. Para 2026, su lectura es otra y lo expresaron así: “el tour de compras dejó de ser una escapada exclusivamente comercial para transformarse en un viaje más completo, donde se combinan compras con experiencias turísticas, gastronomía y ocio”. La frase no pinta un final, pero sí un cambio de identidad.
Lo que se desinfla, en definitiva, es el viaje como “misión” de consumo. Chile sigue del otro lado de la cordillera y los shoppings siguen abiertos, pero el argumento económico perdió potencia. En ese nuevo escenario, cruzar ya no se decide solo por el precio de una zapatilla: se decide por el sentido completo del viaje.














