
“Sabía que me iban a echar”: ex delegado de ALPAT denuncia persecución gremial
Actualidad25/02/2026
Sergio BustosLa salida de Fabián Muñoz de la planta de ALPAT en San Antonio Oeste no pasó inadvertida. Con 22 años de antigüedad, ex delegado, secretario adjunto y ex titular del SPIQYP local, el dirigente sostiene que su despido no tuvo causas laborales sino sindicales. Habla de “persecución gremial” y vincula su desvinculación a su pertenencia a la FATIQYP y a su postura crítica frente a la conducción actual.

“Gente como yo, con mucha antigüedad, fue despedida. Cuando uno está en esto sabe a lo que se expone: está el sindicato, defender los derechos del laburante, y estoy convencido de que lo hicimos bien, en un 100 por ciento”, afirmó. Muñoz asegura que no se trató de ausencias ni incumplimientos, sino de incomodidad política.
El ex dirigente sostiene que la decisión era previsible. “Yo sabía que me iban a echar, estaba convencido. Y así fue. Esto no es porque haya faltado o haya hecho falta en el trabajo; es porque molestaba”, expresó. Enmarca la medida en el contexto de la conformación de la junta electoral y la convocatoria a elecciones de delegados dentro de la planta.


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“Hace una semana anunciaron la junta electoral y días después que se iban a postular compañeros y compañeras. A mí la gente me estaba pidiendo que volviera y sabían que era una molestia para ellos”, señaló. Según su versión, otros trabajadores que cuestionaron condiciones salariales o decisiones gremiales también quedaron fuera.
“Toda la gente que habló en contra del gremio o se quejó por la plata, por la ropa o por la obra social, hoy está afuera”, denunció. En ese punto, sus críticas apuntan tanto a la empresa como a la actual conducción sindical.
“El sindicato no tiene peso, avala todo lo que dice la empresa. Lo único que hace es hablar de Muñoz”, sostuvo. También recordó que hace dos años no se actualizan los salarios básicos y mencionó reclamos vinculados a la indumentaria y la comida en planta. “No es culpa de los chicos del comedor, es responsabilidad de los empresarios y del sindicato que no hace nada”, afirmó.
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Otro de los ejes del conflicto es el cambio de obra social por una prepaga. “Se hizo una asamblea para sacarnos la obra social. Yo dije que una prepaga no te toma con el 3% y carga de familia. Una familia tipo no accede con ese porcentaje”, explicó.
Muñoz cuestiona además el procedimiento preventivo de crisis firmado a fines de octubre de 2024. “Ese preventivo debería haberse tramitado en Capital Humano, no en la Secretaría de Trabajo provincial”, indicó. Según su interpretación, al tratarse de un convenio nacional, la instancia correspondiente no era la órbita provincial.
En relación con los criterios de desvinculación, afirmó: “El preventivo dice que, en estos casos, se debe despedir a la gente con menor antigüedad y menor carga de familia. Yo tenía 22 años de servicio y una nieta con discapacidad a cargo. Eso lo obviaron para sacarme del medio”. También denunció pagos de indemnizaciones en cuotas y liquidaciones al 50% bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. “Es irrisorio lo que están haciendo”, sostuvo.
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El ex delegado describió un escenario productivo delicado. “Se rumorea que no se están vendiendo las 12 mil toneladas mensuales que deberían venderse. Siempre terminan pidiéndole plata al gobierno. Pero el empresario tiene que poner la plata; si no, esta fábrica va a tener cada vez menos trabajadores”, afirmó. Según su estimación, la planta podría operar con entre 120 y 150 personas, muy por debajo de su dotación histórica.
En ese contexto, habló de temor dentro de la fábrica. “La gente no habla por miedo. Ellos mismos dijeron que iba a haber despidos y nunca hicieron nada para evitarlo”, expresó. Para Muñoz, la combinación de incertidumbre productiva y disputa gremial agrava el clima interno.
Pese a su desvinculación, anticipó que continuará con su actividad sindical. “Voy a seguir cumpliendo las funciones que tengo en la federación. Pertenecer a la FATIQYP es algo que no pueden desconocer. Tengo fueros gremiales y hasta en eso se equivocaron”, aseguró.
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Sobre su futuro laboral, admitió dificultades. “Por mi edad no voy a conseguir trabajo fácilmente. Pero estoy tranquilo. Me daba pena ir a trabajar por la inseguridad e inestabilidad que había”, señaló. Y cerró con una aclaración: “No estoy haciendo ninguna opereta. Solo estoy diciendo la verdad”.
El conflicto en ALPAT suma un nuevo capítulo en un escenario marcado por el procedimiento preventivo de crisis, despidos y cuestionamientos internos. Mientras la empresa continúa su actividad en San Antonio Oeste, la tensión sindical vuelve a instalarse en una planta clave para la economía local.
















