Una nueva forma de invertir: el oro verde que está conquistando el mercado

Actualidad25/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Entre fideicomisos y compra de hectáreas, el “oro verde” abre negocios de largo plazo en San Juan, con tickets desde US$30.000 y rindes sujetos al clima y al mercado.

Pistachos. Foto Freepik
Pistachos. Foto Freepik

En los últimos meses, varios proyectos productivos en San Juan empezaron a ofrecer una puerta de entrada poco habitual para el ahorrista argentino: poner dólares en un cultivo, esperar años y buscar retornos atados a la producción. El activo que concentra esa conversación es el pistacho, que suma emprendimientos estructurados con administración profesional y formatos pensados tanto para patrimonios grandes como para perfiles que buscan diversificar fuera de lo financiero.

Detrás del interés aparece una lectura del mercado global que los operadores del sector repiten con insistencia. El consumo mundial de pistachos crece a un ritmo de 6,5% anual, mientras que la oferta avanza cerca de 5%, y esa diferencia empuja la idea de una brecha persistente. Con proyecciones de USDA y FAO, el déficit podría superar las 250.000 toneladas hacia 2040, en un escenario donde la producción se concentra en pocos países del hemisferio norte y enfrenta límites de superficie, agua y clima.


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La Argentina aparece como jugador emergente por un argumento de calendario: la contraestacionalidad respecto de los grandes productores abre ventanas comerciales que pueden resultar atractivas cuando el mercado busca volumen. En ese mapa, San Juan concentra la expansión reciente por condiciones edafoclimáticas, baja humedad y zonas que el INTA clasifica como "aptas sin restricciones" para el cultivo. A esa base se le suma riego presurizado, manejo agronómico de precisión y herramientas para mitigar riesgo climático, que buscan reducir la variabilidad típica de la agricultura.

Pero el cultivo también impone su propio ritmo, y ese dato ordena cualquier análisis de inversión. La cosecha comercial suele arrancar entre el quinto y séptimo año desde la implantación, mientras que el potencial pleno aparece entre el octavo y décimo año. Esa curva obliga a pensar horizontes largos, con una etapa inicial donde se inmoviliza capital y se pagan costos operativos antes de ver resultados de la venta del fruto.


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En la ecuación productiva, los rindes de referencia que difunden los operadores se ubican en torno a 3500 kilos por hectárea y, en campañas excepcionales, pueden superar los 6000 kilos según clima y manejo. El mismo punto que entusiasma también condiciona: las principales incertidumbres se relacionan con heladas tardías y granizo. En ese marco, el seguro antigranizo aparece como una herramienta habitual para cubrir parte del riesgo.

Uno de los formatos que ganan lugar es el que propone AgriCapitals, firma fundada por Sebastián Barrutia y Juan Berisso, con un esquema de compra de hectáreas dentro de una plantación mediante parcelas con escritura individual. El inversor pasa a ser titular del activo inmobiliario rural, mientras la implantación, la gestión técnica y la operación quedan en manos de un equipo profesional. El planteo combina la valorización de la tierra con el flujo futuro de la explotación, dentro de un proyecto asociado a la vida útil del pistachero.


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En las proyecciones económicas difundidas por esa iniciativa, aparece una TIR del 16,5% calculada a 30 años y un precio de referencia de US$10 por kilo para el modelo, con la salvedad de que el valor al momento de producción podría ubicarse por encima, según la evolución reciente del mercado internacional. Los resultados se distribuyen de forma proporcional a las hectáreas suscriptas, con liquidaciones anuales una vez concluida la cosecha y atadas al desempeño de cada campaña. En ese esquema, el largo plazo no es un slogan: define cuándo y cómo llega la caja.

El ingreso, sin embargo, marca una barrera relevante. La inversión mínima inicial se ubica en US$70.000 por hectárea para implantación y puesta en marcha, aunque el armado comercial promueve la compra de dos hectáreas o más para ajustar el precio por escala. Además, durante la etapa previa a la producción, el inversor afronta costos de mantenimiento estimados en US$11.661 hasta el quinto año, un promedio cercano a US$2915 anuales por hectárea, destinado a labores agronómicas, riego, insumos y gestión operativa.


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En paralelo, AgroFides impulsa un modelo distinto, estructurado bajo fideicomisos agrícolas y liderado por Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de la compañía. En este caso, el inversor compra una participación sobre el conjunto de activos productivos y delega implantación, manejo y comercialización en el vehículo fiduciario. La firma menciona tickets desde US$30.000 y retornos estimados entre 14% y 20% anual en dólares una vez alcanzada la madurez productiva, con entrada en producción comercial entre el sexto y séptimo año y distribución anual desde ese punto.

El atractivo del pistacho también convive con una advertencia que el sector no esconde: no existe renta inmediata y el resultado final depende de clima, rindes y precios internacionales. En un país donde el ahorrista suele buscar liquidez, estos proyectos piden paciencia y espalda para sostener costos mientras el cultivo crece. Por eso, más que una moda, el “Oro verde” se presenta como un negocio de calendario largo, donde el diferencial real aparece en la gestión, la zona elegida y la capacidad de atravesar los años sin cosecha sin forzar la salida.

Fuente: LA NACION.

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