
Desde 2024 espera que se active la cuota alimentaria y necesita costear un estudio clave por una enfermedad de plaquetas.

La radio abrió sus micrófonos y la historia de Vanesa Cattaño encontró un espacio para hacerse pública. Es madre de una niña de nueve años que atraviesa un cuadro de salud delicado y, mientras espera definiciones judiciales por la cuota alimentaria, necesita reunir dinero para realizar un estudio médico que —según explicó— viene postergado desde 2024.
“Desde el 2024 que estamos esperando la manutención como para poder costear el estudio. Es un estudio carísimo”, relató en diálogo con #MODO17. Su hija fue diagnosticada con una enfermedad de plaquetas, una afección sanguínea que puede derivar en una púrpura y que requiere controles específicos. “Tiene nueve años y hace nueve años que la estoy criando sola”, expresó.


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Cattaño explicó que inició el trámite por cuota alimentaria, pero aún no obtiene resolución. “No entiendo cómo algo tan simple que es una manutención y un salario, que es un derecho que mi hija tiene, se le esté negado”, sostuvo.
Vanesa trabaja en casas de familia realizando tareas de limpieza y también elabora tortas para vender. Sin embargo, atraviesa otra dificultad: la renovación de su carnet de manipulación de alimentos. “Trabajo en casa de familia, hago tortas para vender y se vence el carnet. No tengo para pagar y no me lo quieren renovar”, explicó. Durante la entrevista, oyentes le informaron que el trámite puede realizarse de manera gratuita por vía web, lo que abre una posibilidad concreta para sostener su actividad.
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La realidad económica también impacta en la vivienda. Tras varios días de búsqueda logró alquilar, pero el valor mensual es de 600 mil pesos. “Es una barbaridad. Entré con la mitad y hoy tengo que conseguir la otra parte del dinero”, contó. Desde hace años alquila y sostiene el hogar sola, sin otra red familiar cercana. “No tengo más familia. Mi papá falleció en 2019”, agregó.
La enfermedad de su hija exige cuidados específicos. “No puede hacer deportes, no puede correr, tiene que tener una alimentación balanceada y muchos cuidados”, describió. A pesar de las dificultades, la niña asiste a la escuela y, según su madre, mantiene buen desempeño y una actitud solidaria con sus compañeros.
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Más allá de la angustia, insistió en que su prioridad es la salud de la niña. “Cuando uno es grande se arregla como puede, pero cuando hay un menor de por medio uno tiene que pensar en su hijo”, dijo. Y agregó: “Yo pienso en mi hija todos los días. Delante de ella me tengo que mostrar fuerte”.
La familia necesita apoyo para afrontar el estudio médico, asesoramiento legal y oportunidades laborales que permitan estabilizar la situación económica.
















