
PECOM vuelve a perforar en Cañadón Perdido y promete multiplicar la producción
Chubut28/02/2026
REDACCIÓNLa empresa anunció un plan millonario para retomar la actividad en un yacimiento histórico de Chubut. Tras décadas sin nuevas perforaciones, proyectan un fuerte salto en el volumen extraído.

Después de años de caída sostenida y con apenas un puñado de pozos en funcionamiento, Cañadón Perdido vuelve al centro del mapa petrolero de Chubut. La empresa PECOM confirmó un programa de inversiones que apunta a reactivar el área con nuevas perforaciones y técnicas de recuperación mejorada. El objetivo inmediato es elevar de manera significativa la producción en uno de los bloques históricos de la Cuenca del Golfo San Jorge.
El anuncio se realizó en Comodoro Rivadavia y contempla desembolsos por unos 70 millones de dólares en 2026 destinados a la perforación de 32 nuevos pozos. Si se suman los costos operativos y otros componentes del plan integral, la cifra podría escalar hasta los 180 millones de dólares. La magnitud del monto refleja la apuesta de la compañía por un área que llevaba más de tres décadas sin nuevas perforaciones.


El proyecto prevé una primera etapa con la operación del equipo VV51 y la perforación inicial de 28 pozos, entre inyectores y productores. Las tareas comenzarán en El Trébol y luego se extenderán hacia Campamento Central y Cañadón Perdido. El eje técnico estará puesto en la recuperación secundaria mediante inyección de polímeros, una metodología orientada a mejorar el rendimiento de los reservorios maduros.
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Actualmente, el yacimiento cuenta con 27 pozos activos y una producción cercana a los 68 metros cúbicos diarios. Con el nuevo piloto de inyección, la compañía proyecta quintuplicar ese volumen y alcanzar los 400 metros cúbicos por día, equivalentes a unos 2.500 barriles diarios en el corto plazo. El salto productivo marcaría un cambio sustancial respecto de la situación actual.
La historia del área explica en parte el desafío. Cañadón Perdido produce petróleo desde fines de la década de 1920 y atravesó una etapa de explotación primaria entre 1928 y 1960. En los años noventa experimentó una reactivación mediante técnicas de recuperación secundaria, aunque el abandono progresivo derivó luego en una caída pronunciada de la actividad.
El nuevo escenario se apoya en un contexto de mayor competitividad para la producción convencional en la provincia. Entre los factores mencionados se encuentran incentivos fiscales provinciales, la eliminación de aranceles a la importación de insumos estratégicos y la reducción de derechos de exportación. Ese marco mejoró las condiciones para atraer inversiones en áreas maduras.
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Las proyecciones técnicas indican que, si los resultados del piloto cumplen con las expectativas, se avanzará hacia una segunda etapa más ambiciosa. En ese escenario, la producción podría trepar hasta 600 metros cúbicos diarios mediante la perforación de unos 53 pozos adicionales. El desarrollo total rondaría las 80 nuevas perforaciones en el bloque.
El impacto no se limita al volumen extraído. La empresa estima la generación de más de 100 puestos de trabajo directos e indirectos, además de la reactivación de servicios vinculados a la actividad petrolera y a la cadena terciaria en la región. La dinámica laboral aparece como uno de los efectos más esperados en el entorno local.
Con este plan, PECOM busca recuperar protagonismo en un yacimiento que supo tener peso propio dentro de la cuenca. La apuesta combina inversión, tecnología y condiciones macroeconómicas más favorables. En un contexto donde la producción convencional enfrenta múltiples desafíos, Cañadón Perdido vuelve a tener una oportunidad de expansión.














