
James pidió las renuncias de los diputados que se fueron del Bloque Despierta Chubut
Política28/02/2026
REDACCIÓNEl intendente de Gaiman dijo que la banca se gana por equipo y boleta, y apuntó a la interna por la salida de dos diputados con una frase que incomoda.

La salida de dos legisladores del bloque Despierta Chubut abrió una discusión que ya no se limita a la aritmética de la Legislatura. En ese clima, el intendente radical de Gaiman, Darío James, eligió un eje más áspero: la legitimidad política de conservar una banca cuando se rompe el acuerdo de pertenencia. Su planteo apuntó al corazón del mandato electoral y dejó una frase que empuja el debate hacia un límite extremo.
El jefe comunal lo expresó sin rodeos y con una consigna de disciplina política. “Si un diputado no está de acuerdo con lo que se dice o hace a nivel de gobierno o en la Legislatura, se tiene que ir, no armar un bloque aparte. Es lo más coherente y leal”, sostuvo. La definición no sólo cuestiona el armado de un bloque propio, también instala la idea de que el desacuerdo debería resolverse con una salida del cargo.


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Para James, la clave pasa por entender qué cree que vota la sociedad cuando elige una boleta. En esa lectura, la centralidad del Ejecutivo organiza el sentido de la elección y deja a los candidatos legislativos como parte de una estructura que acompaña. “Todo el mundo está pensando ‘vamos a votar gobernador’, no se dice ‘vamos a votar diputados o concejales’”, señaló, al describir cómo interpreta el comportamiento electoral durante una campaña.
Esa manera de mirar el voto le permitió sostener que la banca, en muchos casos, no se explica por un capital político individual. El intendente remarcó que el respaldo ciudadano se concentra en un proyecto y que los demás lugares se ordenan detrás de esa decisión principal. Con ese marco, la ruptura del bloque aparece como una desobediencia a lo que, según su visión, la gente avaló en las urnas.
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La crítica también se apoyó en una idea sobre el poder y sus efectos internos. James planteó una diferencia entre el discurso de unidad previo a las elecciones y lo que observa después de la asunción, cuando cambian los incentivos y aparecen tensiones personales. “Somos todos unidos”, dijo sobre las campañas, y luego contrastó esa postal con una acusación que buscó explicar el quiebre.
En ese punto, el intendente sumó una lectura sobre comportamientos individuales y ambiciones. “Una vez que asumen ya se les suben los egos, esto del poder que los vuelve locos”, expresó. Con esa frase, intentó correr la discusión de los matices ideológicos o legislativos hacia una explicación más cruda: no sería un desacuerdo programático, sino una pelea por lugar y protagonismo.
El argumento volvió, entonces, al concepto de equipo como columna vertebral de la representación. James sostuvo que la pertenencia política no se corta sin costo, porque el acceso a la banca queda atado al armado colectivo. “El sentido común tiene que prevalecer, el sentido de equipo”, afirmó, en una apelación que funciona como reproche y como regla de convivencia interna.
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En esa lógica, la palabra “lealtad” aparece como condición de coherencia, más que como un gesto personal. James vinculó el mandato legislativo con la idea de acompañamiento al gobierno y describió la ruptura como un acto que quiebra el contrato político con el electorado. La discusión, en su mirada, no se agota en la dinámica parlamentaria sino en el origen mismo de la banca.
Por eso insistió con una explicación sobre el peso de la boleta y el rol de la estructura partidaria en el resultado. “La gente te votó para este partido y para este equipo. Si no fuera por la boleta no tenía la oportunidad de entrar”, sostuvo. El mensaje busca desarmar la noción de “mandato propio” y reemplazarla por una idea de representación compartida, asociada a un proyecto mayor.
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En el cierre de su planteo, James retomó la consecuencia política que cree que debería seguir cuando se rompe la pertenencia. “Si no estoy de acuerdo con el gobierno, lo que tengo que hacer es irme, renunciar. Son importantes los equipos”, afirmó. Con esa frase, llevó la discusión al terreno más sensible: qué se espera de un legislador que deja el bloque y cómo se define, en la práctica, el límite entre disenso y ruptura.
















