Sismos en el sur: Tierra del Fuego y Chile ajustan protocolos en conjunto

Actualidad28/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La provincia participó en Punta Arenas de un encuentro técnico con organismos chilenos para coordinar respuestas ante emergencias sísmicas y tsunamis en la región austral.

El objetivo fue revisar protocolos, ajustar criterios y fortalecer la capacidad de respuesta.
El objetivo fue revisar protocolos, ajustar criterios y fortalecer la capacidad de respuesta.

El riesgo sísmico forma parte del paisaje cotidiano en el extremo sur del continente, aunque muchas veces quede relegado a un segundo plano. En ese escenario, Tierra del Fuego y la Región de Magallanes dieron un paso concreto para coordinar cómo actuar ante terremotos y tsunamis, con una misión técnica que reunió a equipos de ambos lados de la cordillera en Punta Arenas. El objetivo fue revisar protocolos, ajustar criterios y fortalecer la capacidad de respuesta frente a emergencias que no reconocen fronteras.

La actividad se desarrolló en el marco del proyecto binacional “Zona Austral Resiliente”, una iniciativa orientada a mejorar la prevención, la preparación y la reacción ante eventos sísmicos en la región austral. La propuesta integra la Convocatoria para la Presentación de Proyectos de Cooperación Descentralizada Argentina–Chile 2025, impulsada por la Dirección Nacional de Cooperación Internacional y la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Durante la jornada participaron más de 60 integrantes del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SINAPRED) de Magallanes, junto a autoridades y equipos técnicos de la Secretaría de Protección Civil de Tierra del Fuego y representantes de la Secretaría de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales. El intercambio incluyó análisis de procedimientos vigentes, revisión de experiencias recientes y articulación de capacidades operativas.

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Desde la mirada provincial, el foco estuvo puesto en traducir la cooperación en herramientas concretas. El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales, Andrés Dachary, sostuvo que “este proyecto potencia la cooperación internacional y se traduce en capacidades concretas para cuidar a nuestra población. Vivimos en una zona sísmica y debemos asumir esa realidad con planificación, articulación técnica y presencia del Estado”. La frase resume el diagnóstico compartido a ambos lados de la frontera: la amenaza existe y requiere previsión sostenida.

En la misma línea, el secretario de Protección Civil, Pedro Franco, destacó que “este trabajo conjunto con SENAPRED Magallanes fortalece nuestras capacidades operativas y nos permite armonizar criterios, protocolos y mecanismos de respuesta. En una región sísmica como la austral, la coordinación binacional es una herramienta clave para anticipar escenarios y actuar con mayor eficacia”. La referencia a la “armonización” apunta a un aspecto central: que los sistemas de ambos países puedan complementarse en situaciones críticas.

El intercambio técnico no se limitó a exposiciones formales. Hubo mesas de trabajo intensivas donde se pusieron en común experiencias, se compararon esquemas de actuación y se analizaron mecanismos de comunicación ante contingencias. La intención fue consolidar un espacio de coordinación que permita respuestas más rápidas y ordenadas en caso de un evento de magnitud.

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El proyecto “Zona Austral Resiliente” fue uno de los siete seleccionados en la convocatoria bilateral 2025, lo que le otorga respaldo institucional y financiamiento específico. Ese marco formal facilita la continuidad del trabajo y abre la puerta a futuras instancias de capacitación conjunta, simulacros y actualización de protocolos.

Para Tierra del Fuego, la participación en este tipo de iniciativas se inscribe en una política de cooperación internacional orientada a impactar directamente en la seguridad de la población. La planificación territorial y la preparación ante emergencias aparecen como ejes que trascienden gestiones y requieren articulación permanente con los organismos especializados.

En una región atravesada por la actividad sísmica y la cercanía al mar, la coordinación entre provincias y regiones vecinas resulta determinante. El desafío no pasa solo por contar con equipamiento o planes escritos, sino por asegurar que las decisiones y las respuestas puedan activarse sin demoras cuando la tierra se mueve y cada minuto cuenta.

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