Melella tensó con Nación, pero abrió la puerta a inversiones con el RIGI en Tierra del Fuego

Política02/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

En la Legislatura, el gobernador cruzó al plan económico de Milei y denunció la intervención del puerto de Ushuaia. A la vez, llamó a atraer capitales y sumar al RIGI.

Gustavo Melella
Gustavo Melella

Gustavo Melella habló ante la Legislatura de Tierra del Fuego con un mensaje que combinó choque político y pragmatismo económico, dos registros que no suelen convivir sin fricción. Mientras cuestionó con dureza el rumbo de la administración nacional, se movió en paralelo para invitar a inversores a mirar a la provincia y a respaldar una herramienta diseñada por el propio Gobierno. En ese doble movimiento quedó la marca de su apertura del año legislativo: crítica frontal y, al mismo tiempo, búsqueda de capitales.

El gobernador admitió que el clima político con la Casa Rosada sigue cargado y que no hay un canal estable con el Presidente. En el texto fuente se recuerda una frase del año pasado que expone esa distancia: "Nosotros no tenemos ningún tipo de diálogo con el Presidente. No sé si algún gobernador lo tiene". En esa línea, explicó que el vínculo se limita a contactos con algunos funcionarios y que percibe una decisión de no atender pedidos y reclamos. Esa falta de interlocución sirve como telón de fondo para entender por qué su discurso alternó denuncia y convocatoria.


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En ese contexto, Melella eligió colocar el tema inversiones en el centro de su intervención, sin disimular la intención de correrse de la discusión ideológica. "En este tiempo quiero ser muy pragmático y buscar inversiones. Que vengan de todo el mundo. Invitamos a invertir en nuestra provincia y adherimos al acompañamiento del RIGI", sostuvo. La frase se escuchó en medio de críticas al gobierno de Javier Milei, lo que hizo más visible el contraste entre el tono político y el gesto económico.

El argumento del gobernador para respaldar la adhesión provincial al RIGI se apoyó en una demanda del propio sector privado. Según planteó, se trata de una iniciativa que “los empresarios y cámaras vienen reclamando como herramienta para impulsar nuevos proyectos productivos”. En esa misma idea, marcó que "no es momento debates ideológicos" mientras la industria fueguina atraviesa dificultades, una forma de justificar el corrimiento hacia una agenda de supervivencia productiva. La apelación buscó instalar que el problema no es la bandera del instrumento, sino la urgencia del empleo.


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La invitación a invertir no quedó aislada, porque Melella la conectó con un paquete de reformas internas del Estado provincial. En su cuenta de X prometió cambios que buscan acelerar trámites y bajar fricción para empresas y ciudadanos: "Impulsamos una transformación profunda del Estado provincial. Vamos a actualizar leyes, simplificar trámites y revisar obligaciones para facilitarle la vida a la ciudadanía y acompañar a cada sector productivo". Esa enumeración se leyó como un intento de mostrar “condiciones” para la inversión, más allá del incentivo nacional. En el discurso, el Estado aparece como parte del problema a corregir y también como herramienta para sostener producción.

El tramo más duro de su intervención se concentró en la evaluación del programa económico nacional y sus efectos sociales y territoriales. Melella reconoció un dato que el oficialismo exhibe como logro, pero lo relativizó: dijo que “la inflación ha bajado", aunque remarcó que el índice "está volviendo a subir". Luego, afirmó que la discusión del déficit fiscal se instaló como una necesidad compartida, pero objetó el costo de esa estrategia en obras y servicios. "Eliminar el déficit fiscal se ha instalado como una necesidad que compartimos, lo que no comparto es la pérdida de inversiones en obras y servicios esenciales", sostuvo.


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En esa misma línea, trazó una lectura del crecimiento de 2025 que, según él, no derrama en el conjunto. "Es cierto que el país creció en 2025, pero este crecimiento concentrado en pequeños sectores, como la minería, los bancos y el agro, hace que tenga una sensación térmica cargada de nubarrones, y huele más a fracaso que a esperanza”, afirmó. El gobernador usó esa imagen para describir un malestar que, en su mirada, se traduce en cierres y pérdida de empleo. Así buscó vincular la macro con el impacto cotidiano en provincias y trabajadores.

El gobernador subió aún más el tono cuando definió su diagnóstico del plan económico. "El fracaso del programa económico en curso es absoluto", dijo, y lo amplió con una cadena de consecuencias que, según su visión, golpean a la sociedad y a las provincias. En ese punto sostuvo que el programa “daña a la sociedad”, “genera desempleo” y “cierra empresas”, además de afectar infraestructura e inversiones en ciencia y tecnología, según su formulación. El discurso se completó con una invitación directa a los legisladores: "vayan a ver las industrias cerradas, hablen con los trabajadores y den explicaciones de lo que votaron”.


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Dentro de esa disputa con Nación, Melella colocó un caso puntual que presentó como señal de avance federal sobre un recurso estratégico provincial: el puerto de Ushuaia. Definió como "grotesca" la intervención nacional y, según consignó Crítica Sur, cuestionó la competencia de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación para actuar sobre la terminal. En una frase de fuerte carga política sostuvo: "El Puerto es de los fueguinos y es una grotesca intervención federal realizada por un funcionario de cuarta línea, es ilegal y es ilegítima. Estaba funcionando tanto administrativa como operativamente con total normalidad y orden”. El conflicto le permitió al gobernador reforzar el discurso de autonomía, al mismo tiempo que pedía instrumentos para atraer inversiones.

Lejos de presentar su postura como un simple cruce partidario, Melella intentó encuadrarla como defensa institucional del territorio. "no es un problema de enfrentamiento ideológico con el Gobierno de Milei", afirmó, y lo definió como un “avasallamiento al federalismo”. También reclamó explicaciones por la restricción al ingreso de funcionarios provinciales al área portuaria: "Si no fuera así que expliquen por qué, por ejemplo, no permiten el ingreso de funcionarios públicos de la Provincia o de la Dirección Provincial de Puertos”, enfatizó. Con esa frase buscó sostener que la disputa excede la política y se mete en la administración concreta de la terminal.

El gobernador dijo que impulsará un “nuevo impulso fueguino” y anticipó proyectos para ampliar la matriz productiva, sostener empleo y crear puestos de trabajo. Esa promesa funciona como puente entre su crítica al programa nacional y su decisión de promover inversiones, incluso con herramientas asociadas a la Casa Rosada. El mensaje final que dejó su discurso no se armó sobre armonía política, sino sobre una combinación incómoda: confrontación por la conducción del país y pragmatismo para sostener industria y empleo en el extremo sur.

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