
Claudio Vidal con anuncios de gestión y acusaciones directas al viejo poder: "Donde hubo corrupción, hoy hay producción”
Política02/03/2026
REDACCIÓNEn la apertura legislativa, el gobernador mezcló anuncios de gestión con acusaciones directas al viejo poder. Habló de obra pública “terminada”, déficit previsional y justicia.

La frase que eligió Claudio Vidal para sintetizar su año de gestión no apuntó a una cifra ni a un programa: apuntó a un símbolo. En Río Gallegos, frente a la Asamblea Legislativa, instaló una línea de corte entre lo que llamó saqueo y lo que busca mostrar como producción cotidiana. “Ese lugar que representaba el saqueo de nuestros recursos hoy es un polo productivo que genera trabajo todos los días. Donde hubo corrupción, hoy hay producción”, afirmó, y dejó claro que su discurso no evitó el choque político.
Esa idea se apoyó en un caso concreto que el gobernador ubicó en el centro de la escena: la recuperación del expredio de Austral Construcciones y su nuevo uso estatal. Allí, según indicó, funciona “Santa Cruz Puede S.A.U.”, una empresa pública que, en su relato, opera como emblema del rumbo elegido.


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Con ese marco, el mandatario intentó correr el debate de la administración cotidiana a la discusión sobre autonomía económica. Planteó que la provincia dejó de pensar su futuro en función de giros externos y que ahora sostiene su funcionamiento con recursos propios. “Santa Cruz no podía proyectar su futuro dependiendo de aportes externos”, dijo, al cuestionar el esquema anterior basado en fondos nacionales y expansión del empleo público. La frase funcionó como mensaje interno y también como señal hacia afuera, en un contexto donde cada provincia pelea su margen fiscal.
En la misma línea, defendió un modelo de Estado que no se encierra en sí mismo, sino que se articula con privados y mide resultados. Vidal describió un Estado “eficiente, asociado al sector privado y generador de empleo genuino”, y sostuvo que la empresa estatal alcanzó equilibrio financiero en su primer año. No presentó ese dato como una consigna: lo usó como respaldo para su narrativa de orden y productividad. En su discurso, ese equilibrio buscó contraponerse a la imagen de estructuras públicas que, durante años, dependieron de auxilios y parches.
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El tramo de infraestructura llegó con una promesa que apunta a un malestar clásico en Santa Cruz: anuncios que no se traducen en obras terminadas. Vidal aseguró que su gestión rompió con esa práctica y lo expresó con una sentencia tajante. “La obra que se inicia es una obra que se termina”, afirmó, mientras enumeró inversiones en educación, salud, puertos, rutas, servicios públicos y red de gas. No habló solo de proyectos: habló de cumplimiento como criterio político.
Ese discurso de “cumplir” también se metió en un tema sensible que suele ordenar conflictos sociales y municipales: la previsión. Vidal afirmó que la Caja de Previsión Social enfrenta un rojo de magnitud, con un déficit cercano a 270 mil millones de pesos anuales. En ese punto, apuntó a intendencias que, según denunció, retienen aportes sin depositarlos, y buscó mostrarlo como una discusión ética antes que contable. “No son recursos del Gobierno, son recursos de los trabajadores”, remarcó, para endurecer el tono y colocar responsabilidades.
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En paralelo, el gobernador abrió un frente que suele tensar a cualquier administración: el vínculo con el Poder Judicial. Vidal sostuvo que durante décadas “no hubo un solo condenado por corrupción en la provincia”, y vinculó esa situación con obstáculos actuales para su programa de reordenamiento. Según planteó, ciertas medidas cautelares frenan el proceso que intenta impulsar desde el Ejecutivo. La acusación no quedó en abstracto: se ubicó como argumento para explicar por qué su gestión choca con límites que no son presupuestarios.
El acto de apertura también dejó una señal política interna dentro del gabinete. Antes del discurso, Vidal tomó juramento a Pedro Luxen como nuevo jefe de Gabinete, en una ceremonia realizada en el Centro Polivalente de Arte Nº 1 de Río Gallegos. Esa formalidad anticipó un mensaje que, después, buscó reafirmar rumbo y disciplina de gestión. El gobernador habló de sostener diálogo institucional, pero eligió no suavizar la confrontación con el pasado que denuncia.
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En el tramo final, Vidal dejó una definición de prioridad que ordena su hoja de ruta y condensa su posicionamiento. “La prioridad debe ser Santa Cruz”, dijo, al pedir continuidad política para el rumbo que describió ante los legisladores. También se definió con una frase identitaria, aunque la discusión que abrió quedó anclada en temas concretos: producción pública, obra pública con cierre, caja previsional en rojo y un Poder Judicial al que cuestiona. “Somos el gobierno que apuesta a la educación, a la producción y al trabajo genuino”, sostuvo, y dejó instalada una agenda que promete seguir sumando conflicto.
Fuente: La Opinión Austral
















