
Macharashvili pidió un cambio productivo histórico para Chubut durante su discurso anual
Política03/03/2026
REDACCIÓNEn la Apertura del Concejo de Comodoro, el intendente reclamó un intercambio provincial sobre la Meseta y apuntó contra el “doble discurso” según qué actividad extractiva se celebre.

El intendente Othar Macharashvili eligió una escena política local para empujar un debate que excede a Comodoro Rivadavia. En la Apertura de Sesiones del Concejo Deliberante, puso sobre la mesa la necesidad de discutir minería en Chubut sin atajos discursivos. Su intervención dejó una idea insistente: la provincia necesita hablar del tema con reglas y con un método que incluya a toda la sociedad.
En ese planteo, el jefe comunal no se limitó a pedir conversación, también buscó incomodar. “No podemos sostener un doble discurso”, dijo, al contrastar la tradición petrolera con el rechazo que despiertan otros desarrollos extractivos. La frase apunta al centro de una disputa conocida: qué se acepta como identidad productiva y qué se rechaza como amenaza, muchas veces según el clima político del momento.


Macharashvili apoyó esa crítica en la historia de Comodoro, ciudad que construyó buena parte de su perfil alrededor del petróleo. “Nuestro petróleo es minería y construimos identidad con esa actividad”, afirmó, para plantear que resulta contradictorio celebrar una actividad y “demonizar cualquier otra” por conveniencia. Con esa comparación, buscó correr el debate del terreno de consignas y llevarlo a una discusión sobre coherencia pública.
La discusión, según su visión, no puede seguir encapsulada en Comodoro ni le pertenece a un sector. “No podemos vivir de espaldas a un debate que puede ser beneficioso para nuestra provincia”, expresó, al insistir en que la agenda minera se discuta a nivel provincial. Ese punto también deja una advertencia: postergar la charla no evita el conflicto, solo lo desplaza y lo endurece.
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El intendente propuso un tono y una forma para ese intercambio. “Con claridad, madurez y convicción técnica y política”, pidió, y reclamó que el debate no quede atrapado entre temores y posturas extremas. En su intervención, el modo importa tanto como el contenido, porque el método define quién participa, qué evidencia se usa y qué garantías se exigen.
En el fondo, el mensaje también se ata a una preocupación económica: la dependencia de un solo motor productivo. Macharashvili sostuvo que la provincia debe ampliar su matriz y apuntó a la necesidad de ingresos propios para sostener políticas públicas y crecimiento. “Chubut necesita expandirse y generar recursos genuinos para sostener su desarrollo”, planteó, con la idea de diversificación como argumento central.
Al mismo tiempo, buscó despegarse de la imagen de una minería sin límites. Remarcó que la discusión no pasa por habilitar “cualquier cosa”, sino por fijar condiciones concretas, verificables y exigentes. En esa línea habló de controles ambientales “más estrictos del país”, un estándar que, en su planteo, funciona como piso y no como promesa retórica.
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Entre esas condiciones mencionó participación real y control del uso del agua, dos puntos que suelen ordenar la disputa pública en Chubut. También incorporó un actor que pretende sumar legitimidad técnica: universidades y profesionales especializados como parte del esquema de monitoreo y evaluación. Esa referencia muestra que, para Macharashvili, la licencia social no se negocia con slogans, sino con información, procedimientos y control.
Macharashvili además conectó la experiencia petrolera con una eventual discusión minera, no como garantía automática, sino como capital técnico disponible. Señaló que décadas de industria extractiva dejaron conocimiento y mano de obra capacitada que podría aportar en cualquier desarrollo que se discuta con reglas. Ese puente busca evitar que el debate quede reducido a un choque entre “sí” y “no”, y lo empuja hacia cómo se controla, quién controla y qué se permite.
El intendente cerró su intervención con un llamado a la sensatez y a una conversación que incluya a toda la provincia, en especial cuando se habla de la Meseta. Su posición dejó expuestos dos planos: el político, con la crítica al doble estándar, y el institucional, con la exigencia de participación y controles. La discusión queda planteada en términos claros: método, reglas y alcance provincial, con una frase que ya empezó a ordenar respuestas.














