
El arranque de la F1 en Melbourne lo encuentra con buenas sensaciones tras la pretemporada y un calendario nocturno para Argentina, en un año con reglamento renovado.

En Melbourne, el primer fin de semana del año no se mide solo por cronómetros: también deja pistas sobre qué equipos entendieron antes el nuevo reglamento y cuáles arrancan a la defensiva. En ese escenario aparece Franco Colapinto con Alpine, listo para abrir la temporada 2026 en Albert Park y con la expectativa de que el equipo deje atrás el lugar incómodo que arrastró el año pasado.
El circuito australiano siempre impone una condición particular para el público argentino: la Fórmula 1 se vive de noche y madrugada. La actividad oficial empieza este jueves a las 22:30 con la primera práctica libre y sigue, casi sin respiro, a las 2 del viernes con la segunda tanda. La continuidad del cronograma marca el tono del fin de semana y obliga a los equipos a trabajar con poco margen entre sesiones.


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El trazado de Albert Park aparece, además, como una prueba que combina velocidad y precisión desde el primer giro. Son 16 curvas, tres zonas de DRS y 5,278 kilómetros de extensión, en un circuito que exige ritmo sostenido sin margen para errores. En esa pista, el objetivo inicial no pasa por una promesa grandilocuente, sino por juntar datos finos y sostener regularidad.
Colapinto llega con un respaldo que en estas carreras iniciales pesa tanto como el talento: una pretemporada que dejó señales positivas. Sumó buenas sensaciones en los ensayos privados de Barcelona y en los tests de Bahréin durante febrero, con una cantidad importante de vueltas sobre el Alpine A526. Esa base suele marcar la diferencia cuando el calendario recién empieza y nadie quiere descubrir problemas el día de la clasificación.
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El contexto personal también importa porque el argentino necesita despegarse de una campaña 2025 que lo castigó desde el auto. Sufrió con “el peor coche de la parrilla” y cerró el año sin puntos, una estadística que lo dejó en el mismo renglón que el australiano Jack Doohan. En Australia, el primer desafío es más simple de lo que parece: mostrar que el equipo puede pelear en otra zona y que la historia no repite el mismo guion.
El fin de semana tiene otro condimento para la bandera argentina, porque Colapinto no queda solo en la grilla ampliada del automovilismo. También compiten Nicolás Varrone en Fórmula 2 y Mattia Colnaghi en Fórmula 3, ambos con actividad en el mismo escenario. Esa coincidencia arma un “paquete” de atención local que se reparte entre categorías y alimenta la expectativa por resultados que, en el inicio, muchas veces se construyen con paciencia.
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En la Fórmula 1, la pelea de adelante llega envuelta en incertidumbre por la magnitud de los cambios reglamentarios. La previa no ofrece un favorito indiscutible y abre la puerta a sorpresas, algo que en la primera fecha suele sentirse más que en cualquier otra. Con ese marco, el rendimiento real se empieza a ver cuando los equipos dejan de esconder cartas y aparecen los tiempos “de verdad”.
El campeón vigente es el británico Lando Norris con McLaren, pero el pelotón de aspirantes aparece cargado. Se espera que su compañero, el australiano Oscar Piastri, pueda discutirle protagonismo, mientras que Max Verstappen con Red Bull y los Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton asoman como candidatos a meterse en la conversación. En un arranque así, cada práctica sirve para entender si la temporada se abre en abanico o si alguien toma la delantera rápido.
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Los horarios, en Argentina, vuelven a poner a prueba la fidelidad del público que sigue la categoría desde este lado del mapa. La tercera práctica libre va el viernes de 22:30 a 23:30, la clasificación se corre el sábado de 2 a 3 y la carrera se larga el domingo de 1 a 2. Para Colapinto, la primera meta es clara: transformar la buena pretemporada en un fin de semana ordenado, sin sobresaltos y con señales que inviten a pensar en un año distinto.
Fuente: NA.

















