
Un campus de elite en Miami mezcla estadio, hotel y academia con sello argentino
Otros Temas04/03/2026
REDACCIÓNGinóbili, Verón y Pepe Sánchez encabezan una inversión privada de US$ 280 millones en Homestead. El proyecto suma salud deportiva avanzada y un puente directo al Miami FC.

En el sur de Miami empezó a tomar forma un emprendimiento que cruza deporte profesional, educación y real estate con ambición de largo plazo. Se trata del Sports Performance Hub, un campus deportivo y educativo que inició obras en la ciudad de Homestead sobre un predio de 38 hectáreas. El proyecto se financia con fondos privados y maneja un presupuesto informado de 280 millones de dólares, una cifra que lo ubica entre los desarrollos deportivos más grandes anunciados por figuras argentinas en el exterior.
El plan no se limita a canchas y vestuarios, sino que propone un complejo integral pensado para entrenamiento, formación y servicios asociados. El diseño incluye un estadio para 10.000 personas, un hotel cinco estrellas con temática deportiva y un centro de medicina y cirugía deportiva avanzada con fisioterapia y rehabilitación. La iniciativa también declara un componente de espacio público “inclusivo”, con instalaciones recreativas, parque infantil e infraestructura comunitaria.


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La cara visible del proyecto reúne nombres que suelen estar ligados a la competencia, pero aquí aparecen en rol de impulsores. Según la información difundida, el liderazgo lo comparten la leyenda del fútbol Juan Sebastián Verón, Darío Sala y el campeón olímpico Pepe Sánchez. La lista de cofundadores suma además a la estrella NBA Manu Ginóbili y a deportistas y empresarios vinculados a distintas disciplinas, desde el tenis hasta el fútbol americano.
Entre esos socios figuran el extenista Juan “Pico” Mónaco y Mariano Zabaleta, junto al veterano de la NFL Martín Gramatica. También aparecen Riccardo Silva, propietario mayoritario del Miami Futbol Club, y Nick Sakiewicz, señalado como ejecutivo deportivo y de bienes raíces. La combinación sugiere un armado que busca músculo deportivo, llegada a marcas y, sobre todo, gestión empresarial para sostener un proyecto de gran escala.
Detrás de la convergencia de celebridades, el texto fuente marca un articulador con recorrido corporativo: Gastón Remy, ex CEO de Dow (con planta en Bahía Blanca) y también de la petrolera Vista. Ese “hilo invisible” explica por qué la idea no nace solo en Miami, sino que trae un antecedente argentino. Remy se conectó con Ginóbili cuando trabajaba en Dow, con un proyecto de club de características similares en Bahía Blanca, un dato que funciona como origen conceptual del nuevo campus.
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La primera señal tangible del emprendimiento llegó con la ceremonia de inicio de obras, realizada en el antiguo Complejo Deportivo Homestead. A partir de ese acto, la iniciativa dejó de ser un anuncio y pasó a etapa de construcción, con un cronograma implícito que depende de la infraestructura y de la logística de un predio amplio. En este tipo de desarrollos, el puntapié inicial suele definir el resto: permisos, ejecución por etapas y llegada de operadores para servicios como hotelería y salud.
En términos de propuesta deportiva, el plan maestro apunta a academias multideportivas de élite con entrenamiento especializado en fútbol, tenis, básquet, béisbol y fútbol americano. El comunicado citado en la fuente añade un componente educativo de alto rendimiento, con la idea de integrar atletismo de elite y educación. Además, incluye “hasta un internado preparatorio” para casi 600 estudiantes-atletas, un detalle que muestra que el público objetivo no se reduce a deportistas profesionales ya consolidados.
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La decisión de ubicar el proyecto en Homestead, al sur de Miami, también se explica por el marco legal de la tierra. El desarrollo cuenta con un contrato de concesión por 80 años, un horizonte inusual para emprendimientos deportivos tradicionales y más parecido al de grandes urbanizaciones. Ese plazo busca asegurar continuidad y atraer inversiones complementarias, desde sponsors hasta prestadores de servicios médicos y educativos.
Otro dato central del modelo aparece en el vínculo con un club profesional ya existente. El consorcio posee una participación mayoritaria del 60% en el Miami FC, presentado como el club de fútbol profesional más antiguo de la ciudad. Esa relación se vende como una “vía directa” para que estudiantes-atletas puedan escalar hacia niveles profesionales, una promesa que suele ser decisiva en academias de alta competencia.
El estadio proyectado incluirá un recinto especial para el Miami FC, lo que refuerza la idea de “ecosistema” y no solo de campus académico. En paralelo, el hotel cinco estrellas y los servicios colaterales sugieren que la apuesta también mira al turismo deportivo y a eventos, un negocio que en Miami funciona como plataforma regional. En ese mismo paquete, el centro de medicina y cirugía deportiva busca capturar demanda de deportistas y de recuperación, un rubro que crece cuando se lo integra a infraestructura y marca.
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La iniciativa, presentada como “modelo escalable”, deja entrever que el campus pretende ser más que un desarrollo local. La presencia de figuras argentinas y de empresarios con activos en la zona funciona como carta de presentación para captar financiamiento, alianzas y alumnos internacionales. En esa mezcla, el proyecto pone el foco en una promesa concreta: convertir a Homestead en un polo donde entrenamiento de elite, educación e industria deportiva convivan en un mismo predio durante décadas.
















