
Cómo golpeará a las economías de los países el conflicto en Medio Oriente, según el FMI
Actualidad05/03/2026
REDACCIÓNKristalina Georgieva dijo que la guerra en Medio Oriente puede mover energía, precios y mercados. El Fondo sigue la escalada y prepara estimaciones para su informe de abril.

El Fondo Monetario Internacional puso la lupa en un riesgo que, aun lejos, puede llegar rápido a la economía cotidiana: el precio de la energía y su arrastre sobre inflación, mercados y actividad. La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, ubicó el conflicto en Medio Oriente como una prueba directa para el escenario global. El mensaje llegó en un discurso con tono preventivo y con una advertencia central sobre lo que podría pasar si la crisis se estira.
Georgieva habló en la conferencia Asia en 2050, realizada en Bangkok, y eligió una frase para marcar el pulso del momento: “esta semana, la resiliencia económica mundial se pone a prueba una vez más por el nuevo conflicto en Medio Oriente”. Con esa definición, el FMI no describió un episodio aislado, sino una presión que se suma a un mundo ya cargado de tensión. La referencia apuntó a la disputa bélica que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán.


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La titular del Fondo vinculó ese cuadro con variables concretas que suelen disparar efectos en cadena. “Este conflicto, si resulta más prolongado, tiene un potencial evidente para afectar los precios mundiales de la energía, sentimiento del mercado, crecimiento e inflación, lo que impone nuevas exigencias a los responsables políticos”, sostuvo. En esa lista conviven el combustible que sube, la reacción financiera y la economía real, todo en un mismo paquete de incertidumbre.
El organismo, según Georgieva, sigue el tema con atención de “guardianía” sobre la estabilidad. “Como guardián de la estabilidad económica y financiera internacional, está observando con mucha atención cómo se desarrollan los acontecimientos”, afirmó. La señal no se limita a un comentario general: el FMI dice que mira el minuto a minuto porque un salto en energía o una corrida de expectativas cambia proyecciones y decisiones.
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En esa línea, la directora gerente explicó que el Fondo ya trabaja con cálculos para medir efectos regionales y globales. “Estamos evaluando y cuantificando las ramificaciones económicas regionales y globales”, precisó. Y añadió un dato que vuelve tangible el seguimiento: ese impacto estimado aparecerá en el informe de Perspectivas de la economía mundial que el organismo difundirá en abril.
El FMI también aportó una fotografía preliminar sobre lo que ya detectó en estos primeros días. El organismo comunicó a comienzos de la semana que “hasta ahora, hemos observado perturbaciones en el comercio y la actividad económica, aumentos repentinos de los precios de la energía y volatilidad en los mercados financieros”. La frase condensa tres planos que suelen retroalimentarse cuando una crisis geopolítica toma temperatura: comercio, energía y finanzas.
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Aun con esa lista, el propio Fondo evitó sobreactuar una conclusión definitiva y dejó planteado el límite de la información disponible. “La situación sigue siendo muy fluida y se suma a un entorno económico mundial ya incierto”, señaló el FMI en su comunicación. En el mismo tramo, remarcó que “es demasiado pronto para evaluar el impacto económico en la región y la economía global”, y que el resultado final dependerá del alcance y la duración del conflicto.
En el discurso de Bangkok, Georgieva amplió esa idea hacia una lectura más amplia del tiempo que corre. “La incertidumbre es la nueva normalidad”, dijo, y la conectó con un escenario de cambios en tecnología, demografía, comercio y geopolítica. Al FMI, en ese mapa, le preocupa el combo: shocks que llegan de golpe, reglas que se mueven y decisiones económicas que necesitan anticiparse sin datos completos.
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Para los gobiernos y bancos centrales, el cuadro que describió el organismo deja un dilema clásico con una vuelta más de complejidad. Si sube la energía, la inflación recibe presión, y el crecimiento se enfrenta a un costo mayor, todo mientras los mercados se vuelven más sensibles. Georgieva insistió en que esa dinámica “impone nuevas exigencias a los responsables políticos”, porque obliga a calibrar medidas en un terreno que cambia rápido.
El FMI ya definió el próximo hito para poner números sobre la mesa: el informe de abril. En ese documento, el organismo buscará reflejar lo que hoy todavía evalúa y cuantifica, en un contexto donde cada día de escalada puede modificar precios, expectativas y proyecciones. Por eso, el mensaje del Fondo no se leyó como un parte cerrado, sino como una advertencia con reloj en marcha.
Fuente: NA.
















