
Menos optimismo industrial: cae la confianza empresaria en la economía de Milei
Actualidad06/03/2026
Sergio BustosEl clima dentro de la industria argentina empezó a cambiar. Después de un período inicial en el que muchos empresarios apostaban a una recuperación económica bajo el gobierno de Javier Milei, las expectativas comenzaron a enfriarse y cada vez menos compañías creen que la actividad mejorará en el corto plazo.

Un relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA) refleja ese giro en el ánimo empresarial. El estudio muestra que menos de la mitad de las empresas consultadas cree que su situación económica mejorará durante este año, un retroceso significativo frente al nivel de optimismo que existía meses atrás.
Según el informe, la proporción de compañías que espera una mejora cayó de 60,4% en diciembre a 47,8% en la medición más reciente. El relevamiento corresponde al Monitor de Desempeño Industrial (MDI) elaborado por el Centro de Estudios de la entidad.


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Las expectativas también se deterioraron cuando las empresas evaluaron el futuro de su propio sector. Solo 41% considera que la actividad industrial puede mejorar, mientras que en diciembre esa cifra alcanzaba el 57%.
El diagnóstico no se limita a la percepción empresaria. Los indicadores de actividad también muestran señales de debilidad dentro del sector fabril. Más de la mitad de las empresas consultadas afirmó que su nivel de producción cayó respecto del promedio del último trimestre del año pasado.
Las ventas internas presentan un panorama similar. El 54,7% de las compañías reportó una caída en su facturación en el mercado local, mientras que apenas el 13,3% registró un incremento, uno de los niveles más bajos de la serie relevada por la UIA.
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El retroceso también aparece en el comercio exterior. Cerca del 30% de las empresas informó bajas en sus exportaciones, frente a un 14,3% que logró aumentarlas, una dinámica que mantiene proporciones similares a las observadas en encuestas anteriores.
La situación empieza a reflejarse además en el empleo industrial. El informe indica que el 22,2% de las empresas redujo su plantel, en muchos casos como respuesta directa a la menor actividad. Entre las firmas que achicaron personal, varias aplicaron recortes de turnos o suspensiones para sostener su funcionamiento.
De cara al próximo año, las proyecciones laborales tampoco son alentadoras. Solo 19,4% de las compañías prevé aumentar su dotación, mientras que 26% anticipa una reducción de personal si el nivel de actividad no mejora.
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El informe también advierte dificultades financieras dentro del sector. El 45,6% de las empresas declaró problemas para afrontar salarios, proveedores, impuestos o servicios públicos, una señal de tensión en la estructura económica de muchas firmas.
Entre las causas más mencionadas aparece la caída de la demanda interna, señalada por el 46,1% de las empresas como el principal obstáculo para la actividad. La debilidad del consumo sigue siendo, según el estudio, el factor que más condiciona el funcionamiento de la industria.
A ese problema se suma una preocupación que empezó a crecer durante el último año: la competencia con productos importados. La dificultad para competir con bienes del exterior pasó a representar 19,4% de las menciones empresarias, en un contexto de mayor apertura comercial y apreciación del tipo de cambio.
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En paralelo, los datos sobre uso de capacidad instalada muestran que la industria continúa lejos de los niveles que suelen impulsar nuevas inversiones. El indicador se mantiene cerca del 53%, muy por debajo del 75% que normalmente marca el punto en el que las fábricas comienzan a ampliar su producción.
Ese nivel relativamente bajo refleja un fenómeno que se arrastra desde hace varios años. Más allá del impacto puntual de la pandemia, la actividad industrial no logró consolidar una etapa de expansión sostenida, lo que mantiene al sector en una dinámica de estancamiento.
















