Trump descartó una invasión a Irán, pero dejó abierta una guerra sin fecha de cierre

Actualidad06/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El presidente de Estados Unidos dijo que mandar tropas terrestres sería una “pérdida de tiempo”, aunque avisó que no tiene plazos para el conflicto y endureció su presión sobre Teherán.

Donald Trump. Imagen creada con IA generativa por #LA17
Donald Trump. Imagen creada con IA generativa por #LA17

La guerra con Irán entró en una zona todavía más incierta después de una nueva definición pública de Donald Trump, que buscó cerrar una puerta y, al mismo tiempo, dejó abiertas varias otras. El mandatario estadounidense afirmó que enviar tropas terrestres sería una “pérdida de tiempo”, una frase que baja la chance de una invasión clásica, pero no reduce por sí sola la intensidad del conflicto ni el margen de maniobra militar de Washington.

El dato más inquietante no está solamente en lo que Trump descartó, sino en lo que eligió no limitar. En una entrevista con Time, citada por Xinhua, sostuvo que no tiene “límites de tiempo” sobre cuánto podría durar la guerra y remarcó que quiere terminarla, una formulación que deja al enfrentamiento sin un horizonte claro de cierre. Esa idea se vuelve especialmente sensible porque llega después de varios días de ataques y de un debate cada vez más áspero dentro de la política estadounidense.


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La frase sobre las tropas terrestres apareció, según los reportes, en una conversación telefónica con NBC News, cuando se le consultó por una eventual invasión. Allí Trump insistió en que el ritmo y la intensidad de los ataques continuarán, lo que ordena una lectura bastante precisa del momento: la Casa Blanca intenta mantener la presión militar sin asumir, al menos por ahora, el costo político y operativo de una intervención con fuerzas de ocupación.

Del otro lado, Irán respondió con un mensaje igualmente duro. El canciller Seyed Abbas Araghchi declaró que su país está listo para un conflicto prolongado y que una invasión terrestre sería “un gran desastre” para Estados Unidos, según recogió Xinhua. La réplica iraní no sólo rechaza la amenaza, sino que busca mostrar capacidad de resistencia frente a cualquier escenario que implique una escalada mayor.


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En ese contexto, el frente político en Washington tampoco aparece ordenado. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, rechazó el 5 de marzo una resolución de poderes de guerra que buscaba obligar a Trump a obtener autorización del Congreso para la acción militar contra Irán. Un intento similar ya había fracasado antes en el Senado, lo que dejó al presidente con más margen inmediato para sostener la campaña, aunque bajo la cuenta regresiva que fija la Ley de Poderes de Guerra de 1973.

La discusión sobre los objetivos reales de la guerra también empezó a ensuciar el mensaje oficial. Reuters informó que Trump fue cambiando el énfasis de sus justificaciones públicas, desde la amenaza nuclear iraní hasta la necesidad de impedir el desarrollo de misiles y debilitar la estructura del régimen. Ese corrimiento explica por qué cada nueva declaración presidencial pesa más que una simple frase de coyuntura: ayuda a definir si Washington busca contención, castigo militar o un cambio político más profundo dentro de Irán.


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Esa última hipótesis ganó fuerza cuando apareció otro tramo explosivo del discurso de Trump. Según Reuters, que citó una entrevista con Axios, el presidente dijo que debe estar involucrado en la elección del próximo líder iraní y consideró “inaceptable” a Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido líder supremo. Esa afirmación corre el conflicto desde el terreno militar hacia una pretensión de influencia directa sobre la sucesión política iraní, un salto que amplía todavía más la tensión regional.

La novedad no pasó inadvertida porque la propia estructura de poder iraní está atravesando un momento delicado. De acuerdo con el texto fuente y los reportes citados, Irán estableció un consejo de liderazgo interino de tres miembros mientras se define un nuevo líder supremo. Con ese escenario abierto, la presión verbal de Trump sobre quién debería o no ocupar ese lugar agrega un componente muy sensible a una guerra que ya dejó de ser sólo un intercambio de ataques.


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Por eso, la declaración sobre las tropas terrestres no debería leerse como una moderación plena. Más bien marca una preferencia táctica: seguir golpeando sin lanzar una invasión tradicional, mientras el conflicto permanece sin calendario definido y con objetivos políticos que se expanden. Trump descartó una imagen de guerra que en Estados Unidos remite a ocupaciones largas y costosas, pero dejó viva otra opción igual de riesgosa: una campaña sostenida, de duración incierta y con ambición de moldear el poder en Teherán.

Fuente: NA, Xinhua, Reuters, New York Post.

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