
Una jornada solidaria en Buenos Aires reunió donantes para una necesidad que crece
Chubut07/03/2026
REDACCIÓNLa Casa del Chubut abrió sus puertas para una campaña junto al Hospital Garrahan y logró sumar 20 donaciones de sangre para el banco del hospital pediátrico.

Hay necesidades que no admiten pausa, y la sangre para un hospital pediátrico está entre ellas. Con esa urgencia silenciosa como telón de fondo, la Casa del Chubut y el Hospital Garrahan llevaron adelante en la ciudad de Buenos Aires una campaña conjunta de donación que logró reunir a 20 personas dispuestas a acercarse de manera solidaria. La actividad se realizó en la sede de la representación provincial, en pleno centro porteño, y terminó mostrando una respuesta que superó las previsiones iniciales.
La jornada se desarrolló en Sarmiento 1172, a metros del Obelisco, donde durante el transcurso del día fueron llegando los donantes para colaborar con el Banco de Sangre del reconocido hospital pediátrico. La propuesta venía precedida por semanas de difusión y organización entre ambas instituciones, pero el punto central no estuvo solo en la logística previa, sino en la capacidad de transformar esa convocatoria en una acción concreta. Cada persona que se acercó aportó a una cadena sanitaria que, en hospitales como el Garrahan, depende por completo de la voluntad de la comunidad.


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Ese aspecto fue subrayado por Mariel Díaz, médica del Centro Regional de Hemoterapia del Hospital Garrahan, al explicar por qué estos operativos tienen un valor tan alto para el funcionamiento cotidiano del hospital. “Para el Banco de Sangre de nuestro hospital esta clase de eventos son fundamentales, dado que el Banco de Sangre del Garrahan solamente se abastece de donantes voluntarios”, señaló. Esa definición marca una diferencia importante: la institución no trabaja con un sistema en el que cada familia deba salir a buscar por su cuenta los donantes que necesita para un paciente internado.
La médica remarcó que esa lógica busca aliviar una carga especialmente dura para quienes llegan desde lejos. “Cuando vos tenés un familiar internado en el Hospital Garrahan, desde el hospital no se te pide que lleves donantes, sobre todo entendiendo la situación de que muchos de nuestros pacientes son pacientes que son del interior y no conocen a nadie, entonces les resulta muy dificultoso encontrar en una ciudad que es totalmente desconocida y más como es Buenos Aires, poner su cabeza en buscar donantes”, explicó. En esa frase aparece uno de los motivos más profundos de este tipo de campañas: no solo sumar sangre disponible, sino evitar que las familias queden solas frente a una necesidad urgente en una ciudad ajena.
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Díaz insistió en que el sistema se sostiene gracias a ese compromiso previo de personas que no conocen al receptor final de su donación. “Por eso el hospital lo que hace es abastecerse de donantes voluntarios que vienen y se presentan y gracias a ellos podemos tener sangre para nuestros pacientes”, afirmó. Esa idea corre la escena del gesto individual aislado y la ubica dentro de una trama más amplia, donde cada donante anónimo ayuda a que el hospital tenga respuesta antes de que el caso crítico llegue.
En ese punto, la campaña organizada junto a la Casa del Chubut tomó una dimensión que excede el resultado numérico. Las 20 donaciones conseguidas representan una respuesta concreta, pero también una señal del valor que sigue teniendo la solidaridad organizada cuando encuentra espacios, difusión y decisión institucional. La acción no estuvo orientada a una emergencia puntual ni a un caso singular, sino a fortalecer una reserva permanente que sostiene tratamientos, cirugías e internaciones pediátricas todos los días.
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La propia médica del Garrahan puso en palabras esa dimensión ética del acto de donar. “Donar sangre es el acto para mí más altruista de todos, porque vos hacés algo sin buscar ninguna recompensa a cambio, solamente ayudar”, sostuvo. Y enseguida llevó esa idea un paso más allá al remarcar que, en este caso, ni siquiera se trata de asistir a alguien conocido: “Y en este caso ni siquiera a un familiar o a un amigo, estás ayudando a alguien que no conocés, por eso le damos a esta acción solidaria un valor enorme”.
También hubo un reconocimiento explícito hacia el lugar que hizo posible la jornada. Díaz valoró especialmente la predisposición de la representación provincial para ceder el espacio y acompañar la iniciativa. “Esta campaña de donación que hoy desarrollamos junto a la Casa del Chubut representa sin dudas una gran acción a nivel social de la comunidad”, indicó, antes de remarcar otra dificultad habitual en este tipo de tareas: “A veces a nosotros nos cuesta mucho encontrar espacios y lugares que accedan a este tipo de iniciativas”.
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En el cierre de su testimonio, la médica agradeció de manera directa el acompañamiento institucional recibido. “Por eso le agradecemos muchísimo a la Casa de Chubut y al Gobierno del Chubut, por esta predisposición y por esta oportunidad de darnos este espacio para poder trabajar en forma conjunta, y obtener también muy buenos resultados en cuanto a cantidad de donantes”, concluyó. Esa valoración termina de darle marco a una campaña que funcionó a partir de una articulación concreta entre un hospital de referencia nacional y una casa provincial que decidió poner su sede al servicio de una necesidad sanitaria constante.
El texto difundido con motivo de la actividad recordó además quiénes pueden donar sangre. Están habilitadas las personas de entre 18 y 65 años, que pesen más de 50 kilos, estén en buen estado de salud, no padezcan enfermedades transmisibles por sangre, no hayan tenido relaciones sexuales de riesgo en el último año, no consuman drogas endovenosas y no se hayan realizado tatuajes, perforaciones o cirugías durante ese mismo período. También se recordó que la donación puede hacerse cada cuatro meses en hombres y cada seis meses en mujeres.
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Ese recordatorio no es un detalle administrativo, porque el Garrahan necesita sangre de manera permanente. No puede fabricarse, no se compra ni se vende, y solo puede conseguirse a través de personas que deciden donar en forma anónima, voluntaria y altruista. Por eso jornadas como la que se realizó en la Casa del Chubut no se agotan en una sola fecha: dejan instalada una idea simple, pero decisiva, que vuelve a cobrar fuerza cada vez que alguien se acerca a donar sin saber para quién, aunque sabiendo exactamente para qué.

















