
Una vértebra cambia el mapa: hallan en Argelia un reptil marino del Cretácico
Actualidad10/03/2026
Sergio BustosUna sola pieza ósea alcanzó para modificar lo que se creía sobre el pasado marino del norte de África. En el noreste de Argelia, una vértebra fosilizada confirmó por primera vez la presencia de plesiosaurios en el país y aportó datos decisivos sobre un período poco documentado del Cretácico.

El hallazgo se produjo en 2025 en Djebel Essen, en la región de Tébessa, durante una campaña de campo vinculada a una investigación doctoral sobre la Formación Essen. No se trató de un descubrimiento casual, sino del resultado de una prospección estratigráfica planificada con precisión.
El estudio fue publicado en la revista Historical Biology y está firmado por Mohammed Nadir Naimi y su equipo. Allí se detalla que el fósil corresponde al Coniaciense tardío, un intervalo del Cretácico Superior que se extendió entre hace aproximadamente 89 y 86 millones de años, un período con escaso registro en África.


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Hasta ahora, Argelia había aportado restos de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y pterosaurios de esa era. Sin embargo, los grandes reptiles marinos de cuello largo no figuraban en el inventario paleontológico del país. Este nuevo ejemplar cambia ese escenario.
La pieza hallada, catalogada como UBMA.MG-P.ESN.001, consiste en un único centro vertebral dorsal. A pesar de su apariencia discreta, presenta rasgos anatómicos característicos de los plesiosaurios, como forámenes ventrales y superficies articulares planas compatibles con ciertos linajes del grupo.
Los investigadores adoptaron una postura cautelosa al momento de clasificarla. Con una sola vértebra no es posible asignar el fósil a un género o especie específica. Sin embargo, el análisis descarta que pertenezca a brachauqueninos o policotílidos por razones cronológicas y morfológicas.
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Todo apunta a que el ejemplar corresponde a la familia Elasmosauridae, los plesiosaurios de cuello extremadamente largo que dominaron parte de los mares del Cretácico Superior. Estos reptiles marinos coexistieron con los últimos dinosaurios y alcanzaron el límite Cretácico–Paleógeno, hace 66 millones de años.
El contexto sedimentológico también aportó información relevante. La vértebra apareció asociada a bivalvos, ammonites, gasterópodos, ostrácodos y equínidos, lo que indica que fue depositada en una laguna de plataforma aislada y no en mar abierto. Ese entorno marino somero sugiere un ecosistema costero diverso.
El Coniaciense era hasta ahora un tramo prácticamente vacío en el registro africano de reptiles marinos. En regiones cercanas como Marruecos se documentaron hallazgos de otros momentos del Cretácico, pero este intervalo permanecía sin evidencias directas en el norte del continente.
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El descubrimiento amplía hacia el sur la distribución conocida de los elasmosaurios y aporta una pieza clave para reconstruir la paleobiogeografía del antiguo mar de Tetis. La configuración de mares y corrientes durante el Cretácico condicionó la dispersión de estos depredadores, y cada nuevo fósil ayuda a entender esos movimientos.
Más allá del valor puntual de la vértebra, el estudio subraya el potencial de las formaciones cretácicas argelinas. El equipo anunció nuevas campañas de campo con el objetivo de localizar más restos postcraneales o incluso material craneal que permita una identificación más precisa.
Hace casi 90 millones de años, donde hoy se extienden colinas áridas del Atlas Sahariano había un mar cálido con lagunas y plataformas someras. En esas aguas nadaban ammonites, tiburones y, ahora se sabe con certeza, plesiosaurios de cuello largo.
No hay un esqueleto completo ni una mandíbula espectacular para exhibir. Pero esa única vértebra alcanzó para romper un silencio geológico y confirmar que el “monstruo marino” del Cretácico también dejó su huella en Argelia.















