
Trabajar todo el día y comer peor: el fuerte deterioro alimentario que golpea a los asalariados
Otros Temas10/03/2026
REDACCIÓNUn informe revela que la mayoría de los trabajadores cambia lo que come o directamente saltea comidas durante la jornada por motivos económicos.

La pérdida de poder adquisitivo no solo impacta en los ingresos mensuales de los trabajadores argentinos. También se refleja en algo tan cotidiano como la comida durante la jornada laboral.
Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA advierte que la gran mayoría de los asalariados enfrenta algún tipo de restricción alimentaria mientras trabaja. El fenómeno incluye desde elegir alimentos de menor calidad hasta directamente dejar de comer. El informe analiza los hábitos alimentarios en el trabajo y detecta un escenario extendido de privaciones vinculadas a los costos de la comida.


Según los datos relevados, el 83,5% de los trabajadores asalariados experimenta alguna forma de vulnerabilidad alimentaria durante su jornada laboral. Las dificultades aparecen de distintas maneras. Una de las más frecuentes es la reducción en la calidad de los alimentos que se consumen durante el día.
El estudio indica que el 78,5% de los trabajadores opta por alimentos menos nutritivos por motivos económicos, una tendencia que se profundiza en los sectores con menores ingresos. Otra forma de ajuste aparece en la cantidad de comida. El informe señala que el 61,1% de los asalariados se saltea comidas durante su jornada laboral, ya sea de forma ocasional o habitual.
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El documento detalla que el 26% directamente deja de comer en su horario de trabajo por motivos económicos, mientras que el 46,7% lo hace de manera ocasional y el 14,4% de forma regular. Las privaciones suelen combinarse. En muchos casos los trabajadores comen menos y además lo hacen con alimentos de menor calidad.
El estudio detectó que el 56,2% de los asalariados enfrenta simultáneamente ambas situaciones: reducir la cantidad de comida y elegir opciones menos nutritivas. Las diferencias se vuelven más visibles cuando se analizan ingresos y condiciones laborales. En el estrato salarial más bajo, con sueldos de hasta $800.000, el 68,8% de los trabajadores sufre ambas privaciones.
En cambio, entre quienes perciben ingresos superiores a $2.000.000, ese porcentaje cae a 31,6%. El informe también detecta diferencias según la edad y el género. Los jóvenes de entre 18 y 29 años presentan los niveles más altos de vulnerabilidad alimentaria, con un 66,8% afectado por ambas carencias.
Entre las mujeres la situación también aparece con mayor intensidad. En ese grupo, el 60,1% enfrenta simultáneamente recortes en la cantidad y en la calidad de la alimentación.
La modalidad laboral también incide en la forma en que los trabajadores se alimentan durante el día. Según el estudio, el teletrabajo aparece como el único esquema que reduce de forma significativa la doble privación alimentaria.
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El informe señala que solo el 16,1% de quienes trabajan de manera remota sufre ambas restricciones, aunque aclara que esta modalidad no puede aplicarse a todas las actividades productivas. Otra diferencia importante aparece entre el sector público y el privado. Mientras el 70% de los empleados estatales enfrenta ambas formas de inseguridad alimentaria, en el ámbito privado el porcentaje desciende al 50,3%.
El informe también observa que la situación mejora cuando el empleador ofrece algún tipo de apoyo para la alimentación.
En ese sentido, el 69% de los trabajadores considera que recibir un aporte diario de alrededor de $10.000 para comida sería una ayuda concreta, un monto que coincide con el gasto promedio actual durante la jornada laboral. Actualmente, ese tipo de beneficios llega a menos de la mitad de los asalariados. Según el estudio, solo el 44,4% recibe viandas, comedor o algún tipo de asistencia alimentaria por parte de su empresa.
La investigación se realizó sobre 1.171 casos con representatividad nacional y buscó analizar cómo se alimentan los trabajadores argentinos durante su jornada laboral y qué estrategias adoptan frente a la pérdida de ingresos.














