
Le pusieron GPS a una de las aves más amenazadas y ahora esperan un dato clave
Otros Temas21/03/2026
REDACCIÓNUn grupo de científicos busca descubrir qué pasa con el tordo amarillo fuera de la época de cría, en un intento por evitar su desaparición.

El destino del tordo amarillo fuera de la temporada reproductiva sigue siendo una incógnita, y eso complica su conservación. Para intentar resolver ese vacío de información, un equipo de investigadores decidió avanzar con una herramienta que hasta ahora no se había aplicado a esta escala en la especie.
En una reciente campaña realizada en Entre Ríos, lograron colocar transmisores GPS en ejemplares adultos. La intervención apunta a seguir sus movimientos con precisión y entender qué ocurre cuando las aves dejan los sitios de nidificación.


El dato de base refleja la urgencia del trabajo. En todo el país, la población del tordo amarillo no supera los mil individuos, lo que lo ubica entre las especies más amenazadas de Argentina.
La iniciativa se desarrolló en el departamento de Gualeguaychú, donde se equiparon 25 aves con dispositivos de menos de dos gramos. Esos transmisores permiten registrar coordenadas sin alterar el comportamiento natural de los ejemplares.
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El objetivo principal está puesto en un momento del ciclo que todavía genera más preguntas que respuestas. Los investigadores buscan determinar hacia dónde se desplazan durante el invierno y en qué ambientes encuentran refugio.
Hasta ahora, el seguimiento permitió identificar algunos sitios de reproducción, pero no los recorridos posteriores. Ese vacío limita las estrategias de protección, ya que no se conoce con precisión qué territorios resultan claves para su supervivencia.
El trabajo en campo se repite cada primavera desde 2015 y reúne a un equipo amplio. Participan observadores de aves, científicos, voluntarios y actores locales que colaboran en la localización de colonias.
Una vez detectados los lugares de nidificación, se instalan campamentos cercanos para monitorear los nidos de forma permanente. En ese período, los llamados “Guardianes de Colonia” se encargan de proteger huevos y pichones frente a distintas amenazas.
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La presión sobre la especie es constante y responde a múltiples factores. La pérdida de hábitat por la expansión agrícola y forestal se combina con el tráfico ilegal, el parasitismo de cría y la depredación, lo que reduce las posibilidades de recuperación.
En este contexto, los datos que aporten los GPS pueden cambiar la forma de intervenir. Con información más precisa sobre los desplazamientos, se podrán definir áreas prioritarias para la conservación y orientar mejor los esfuerzos.
Además, el proyecto busca involucrar a la sociedad en el seguimiento. Se invita a quienes avisten ejemplares a reportarlos, ya que esos registros complementan el trabajo científico y ayudan a sostener el monitoreo en el tiempo.
Detrás de esta iniciativa hay una red de instituciones que articula esfuerzos desde hace años. Participan organizaciones como Aves Argentinas, el CECOAL-CONICET y el municipio de Gualeguaychú, junto a voluntarios que trabajan directamente en el territorio.














