
Más de 200 despidos en Tulipán y una fábrica textil paralizada reflejan la caída del consumo
Actualidad12/03/2026
Sergio BustosLa caída del consumo interno vuelve a golpear a la industria argentina y ya impacta en sectores muy distintos entre sí. En las últimas semanas, dos empresas reconocidas debieron aplicar fuertes ajustes en su estructura, con despidos masivos, suspensiones y fábricas que quedaron sin producción.

Uno de los casos más resonantes se registró en Kopelco S.A., la compañía propietaria de la marca de preservativos Tulipán, que decidió aplicar una drástica reducción de su planta laboral. La empresa llegó a tener 355 empleados, pero actualmente funciona con apenas 135 trabajadores, luego de concretar 220 despidos, lo que implica un recorte superior al 60% de su personal.
La firma se convirtió durante décadas en una referencia del mercado argentino. No solo logró una participación cercana al 40% del mercado de preservativos, sino que también fue proveedor del Estado en campañas de prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).


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El gerente general de la compañía, Felipe Kopelowicz, describió la situación con crudeza. “Tenemos caídas de ventas de hasta el 50% en algunos rubros. Nunca viví una cosa así”, señaló en diálogo con Radio Con Vos, al explicar el escenario que atraviesa la empresa.
Según detalló el ejecutivo, el negocio de los preservativos todavía logra sostener cierta demanda gracias a sus precios más accesibles. Sin embargo, otras áreas de la compañía, especialmente el rubro textil que produce elásticos para ropa interior, globos e hilados de látex, resultaron mucho más golpeadas por la retracción del consumo.
“El negocio se cayó a pedazos”, afirmó Kopelowicz al explicar los motivos detrás del recorte laboral. Las plantas que la empresa mantiene en San Martín, en la provincia de Buenos Aires, y en San Luis quedaron con una estructura mucho más reducida para intentar sostener la actividad.
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Desde la compañía también apuntan a factores externos que agravaron el panorama industrial. Entre ellos mencionan la pérdida de poder adquisitivo del mercado interno y la competencia con productos importados, especialmente textiles provenientes de China.
El empresario sostuvo además que la industria no encuentra canales de diálogo con el gobierno nacional para plantear su situación. “Nunca nadie llamó a la cámara”, cuestionó, y advirtió que tomar decisiones sin considerar el funcionamiento de la producción local puede resultar, en sus palabras, “un suicidio” para el sector.
Mientras tanto, otra señal de la crisis aparece en el sector textil de Mar del Plata, donde la empresa Textilana S.A., fabricante de la marca de sweaters Mauro Sergio, detuvo completamente su producción después de varios meses de actividad mínima.
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La situación comenzó a deteriorarse a fines de 2025, cuando la empresa decidió suspender a 175 operarios ante el fuerte descenso en las ventas. Tras negociaciones con el sindicato, los trabajadores comenzaron a cobrar el 78% de sus salarios, aunque la fábrica ya funcionaba prácticamente sin actividad.
En la actualidad, alrededor de 60 empleados continúan asistiendo a la planta, pero las máquinas permanecen detenidas mientras la empresa intenta definir cómo continuará su operación. El freno total de la producción marca un momento crítico para una firma que durante décadas fue uno de los símbolos de la industria textil marplatense.
Los dos casos reflejan el mismo problema de fondo: la fuerte contracción del consumo interno, que golpea tanto a empresas vinculadas a productos de uso masivo como a sectores tradicionales de la industria textil argentina.















