Un equipo del CONICET analiza señales misteriosas registradas por el observatorio LIGO

Otros Temas12/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un estudio argentino analizó anomalías en el detector de ondas gravitacionales LIGO y encontró señales que podrían estar vinculadas con el paso de materia oscura cerca de la Tierra.

Conicet materia oscura
Conicet materia oscura

Un equipo de científicos del CONICET logró abrir una nueva línea de investigación sobre uno de los fenómenos más enigmáticos de la física moderna: la materia oscura. El trabajo analiza señales registradas en el detector de ondas gravitacionales LIGO y plantea que algunas de las fallas detectadas por el instrumento podrían estar asociadas al paso de este componente invisible del universo.

La investigación fue publicada en la revista científica Physical Review D y estuvo liderada por el físico Ezequiel Álvarez, investigador del Instituto de Ciencias Físicas (ICIFI) especializado en física de altas energías y aprendizaje automático. El estudio se realizó junto al doctorando del CONICET Federico Ravanedo y a los científicos N. Yunes y S. Perkins, de universidades de Estados Unidos.

La materia oscura constituye uno de los grandes interrogantes de la cosmología actual. Los científicos saben que existe porque ejerce efectos gravitatorios sobre galaxias y estructuras cósmicas, pero no puede observarse directamente. No emite ni refleja luz, tampoco interactúa con la radiación electromagnética, por lo que permanece invisible incluso para los telescopios más avanzados.

Según explicó Álvarez, detectar de manera directa su presencia sería un paso fundamental para comprender cómo funciona el universo. “Lograr detectarla en forma directa con un experimento que se active cuando pasa sería un hito fantástico”, señaló el investigador al describir el alcance potencial de este tipo de estudios.


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El trabajo se enfocó en el análisis de datos provenientes del Observatorio de Ondas Gravitacionales con Interferometría Láser (LIGO), instalado en Estados Unidos y operativo desde 2015. Este sistema fue diseñado para medir ondulaciones extremadamente pequeñas en el espacio-tiempo generadas por fenómenos cósmicos, como colisiones de agujeros negros o explosiones de supernovas.

El detector funciona mediante un sistema láser capaz de registrar cambios diminutos provocados por las llamadas ondas gravitacionales, predichas por la teoría general de la relatividad de Albert Einstein. Estas señales permiten observar eventos ocurridos a distancias gigantescas, incluso a más de 1.300 millones de años luz de la Tierra.

Sin embargo, la enorme sensibilidad del instrumento también genera un problema adicional. LIGO registra constantemente activaciones producidas por eventos minúsculos o interferencias externas. Algunas de esas señales no pueden explicarse con facilidad y los científicos las denominan “glitches” o fallas.

Álvarez y su equipo decidieron investigar justamente esas anomalías. “Este detector es asombroso, ha llegado a medir colisiones de agujeros negros, y aún lo hace a una tasa de uno por semana. El tema es que es tan sensible que también se activa con cosas diminutas”, explicó el investigador.

La hipótesis planteada en el estudio propone que parte de esas supuestas fallas podrían no ser errores del sistema, sino el resultado del paso de materia oscura cerca del detector. Para evaluar esa posibilidad, los científicos analizaron cerca de un centenar de eventos registrados por LIGO.

El resultado del análisis permitió identificar un pequeño grupo de señales que no podían descartarse como posibles interacciones con materia oscura. “Encontramos que de unos cien glitches estudiados, nueve no podían descartarse que fueran materia oscura”, detalló Álvarez.


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Ese hallazgo permitió establecer nuevos límites experimentales sobre la presencia de materia oscura en las cercanías de la Tierra. Según los investigadores, el hecho de que el detector “barra” regiones del espacio a medida que registra datos permite obtener información directa sobre la distribución de este fenómeno en la galaxia.

El equipo ya trabaja en nuevas investigaciones para profundizar este enfoque. Los científicos planean analizar cientos de miles de glitches registrados por LIGO con el objetivo de mejorar las estimaciones actuales y ampliar el conocimiento sobre la materia oscura.

Para Álvarez, cada avance experimental aporta información clave para comprender cómo se forman las estructuras del universo. “Poner límites directos sobre la existencia de la materia oscura nos acerca a entenderla más. Estudiarla es clave para entender la formación y evolución de estructuras cósmicas”, concluyó.

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