
Dentro de la planta industrial del Parque Industrial de Río Grande, un grupo de trabajadores decidió permanecer en sus puestos de trabajo aun cuando la producción se detuvo. Son 140 operarios que desde hace semanas ocupan la fábrica donde se producen los aires acondicionados Electra, mientras esperan una solución a una situación que se volvió crítica.

El conflicto comenzó a fines del verano cuando la empresa Aires del Sur dejó de operar y presentó un pedido de quiebra. Desde entonces, los empleados quedaron sin certezas sobre su futuro laboral y con salarios impagos correspondientes a enero y febrero.
La última actividad normal en la planta se registró el 26 de diciembre, cuando los trabajadores finalizaron la producción antes del receso. La empresa otorgó vacaciones durante enero y luego extendió el período hasta la primera semana de febrero, pero la fábrica nunca volvió a abrir sus puertas.


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Ante la falta de respuestas, los operarios decidieron ingresar al establecimiento el 18 de febrero para resguardar sus puestos de trabajo. Tras una breve instancia de conciliación obligatoria que no resolvió el conflicto, el 25 de febrero retomaron la ocupación de la planta.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande, Oscar Martínez, describió la situación que atraviesan los trabajadores. “La situación de los operarios es desesperante, todos tienen familia, viven de la solidaridad, el aporte de algunos funcionarios, de bonos solidarios, de colectas”, explicó.
La ocupación se desarrolla de manera pacífica dentro de la fábrica. Según los trabajadores, la intención es preservar las instalaciones y las fuentes laborales mientras esperan definiciones judiciales sobre el pedido de quiebra presentado por la empresa.
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Uno de los puntos que más preocupa a los operarios es la falta de interlocutores. De acuerdo con el sindicato, nadie de la empresa se presentó personalmente a negociar, y la comunicación se limita a presentaciones formales en el expediente judicial.
Martínez también mencionó cambios recientes en la estructura empresarial. “Entre fines de octubre y noviembre crearon una integración societaria distinta, una Sociedad Anónima. La empresa fue adquirida por inversores de bolsa”, señaló, y agregó que se mencionó la posibilidad de negociaciones con empresas chinas que finalmente no prosperaron.
La fábrica funciona en Río Grande desde 2008 y durante años fue una de las plantas industriales del sector electrónico y metalúrgico de Tierra del Fuego. En su momento llegó a contar con alrededor de 400 trabajadores, aunque la plantilla se redujo progresivamente con el paso de los años.
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El sindicato vincula la crisis de la planta con el deterioro del consumo y los cambios en el mercado industrial. Según Martínez, la caída de la demanda y la apertura de importaciones afectaron al sector metalúrgico fueguino, donde ya se perdieron alrededor de 1.500 puestos de trabajo.
Mientras tanto, los trabajadores impulsan un plan de lucha para intentar revertir la situación. La UOM convocó a un paro general en Río Grande, acompañado por una concentración frente a la fábrica.
El acto contará con la presencia de dirigentes sindicales nacionales, entre ellos Abel Furlán, secretario general de la UOM; Rodolfo Aguiar, titular de ATE nacional; y Daniel Yofra, líder de la Federación de Trabajadores Aceiteros. El objetivo es visibilizar el conflicto y reclamar el pago de los salarios adeudados y la continuidad de la actividad industrial
















