
El petróleo saltó más de 100 dólares en días y los mercados temen otro golpe inflacionario
Actualidad14/03/2026
REDACCIÓNLa escalada en Medio Oriente disparó el precio del crudo y volvió a instalar dudas sobre inflación, tasas de interés y estabilidad financiera en la economía global.

La tensión geopolítica en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales. En pocos días, el precio del petróleo registró un salto abrupto que encendió alarmas entre inversores y analistas por el impacto que podría tener sobre la inflación mundial y las decisiones de política monetaria.
El aumento del crudo aparece como uno de los factores más sensibles para la economía global. El petróleo influye directamente en los costos de transporte, energía y producción, por lo que una suba rápida suele trasladarse a los precios de bienes y servicios en distintos países.


En medio de ese escenario, el economista Gabriel Caamaño advirtió que los mercados todavía intentan determinar si el fenómeno será temporal o si se transformará en un shock más prolongado. Según explicó, “estamos terminando de ver si estamos ante un shock con cierto nivel de permanencia”. La reacción de los mercados financieros refleja esa incertidumbre. Cada señal vinculada al conflicto genera movimientos bruscos en activos, commodities y monedas, en un contexto marcado por la volatilidad.
Caamaño describió ese comportamiento con claridad al señalar que “cuando el mercado dice ‘la guerra se larga’, se cae todo. Cuando aparece la expectativa de una negociación o una rendición, se recupera”. Para los inversores, el factor decisivo es cuánto tiempo se mantendrá la tensión y cuál será la salida política del conflicto.
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Uno de los puntos que más inquieta a los operadores es la situación en el Estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde circula una parte importante del petróleo que se consume en el mundo. Cualquier interrupción en ese corredor energético podría alterar el comercio global de crudo.
La suba del precio del petróleo fue particularmente rápida. Según explicó el economista, “los precios pasaron de 60 y pico de dólares a más de 100 en el caso del Brent”, lo que implica movimientos extremadamente acelerados para un mercado que suele reaccionar de forma gradual. De acuerdo con su análisis, “son aumentos que son casi del 100% en una semana”, un ritmo que suele generar efectos inmediatos sobre las expectativas inflacionarias en distintas economías.
Este nuevo escenario también comenzó a modificar las previsiones de los bancos centrales. En Estados Unidos y Europa, el salto del petróleo ya generó revisiones en las proyecciones sobre tasas de interés y política monetaria.
Caamaño explicó que hace pocas semanas se debatía la posibilidad de varias reducciones de tasas en Estados Unidos, pero el contexto cambió rápidamente. “Hace pocas semanas se discutía si iba a haber tres bajas de tasas en Estados Unidos y ahora estamos discutiendo si no va a haber bajas”, sostuvo.
La incertidumbre también impactó en los activos considerados refugio en tiempos de crisis. El oro y los bonos del Tesoro estadounidense registraron movimientos inesperados, en parte por la liquidación de posiciones de fondos que buscaban cubrir pérdidas o rescates de inversores.
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En Argentina, el economista señaló que el proceso de desinflación iniciado en los últimos meses estuvo vinculado principalmente al cambio en la política fiscal. Según su visión, “el cambio de régimen fiscal fue fundamental y es de las mejores cosas que hizo el gobierno”.
Sin embargo, advirtió que el ajuste fiscal por sí solo no alcanza para sostener una desinflación rápida sin costos sobre la actividad económica. En ese sentido, sostuvo que “desinflar solo con política fiscal te va a salir muy caro en términos de actividad”.
El análisis también apunta a la falta de un esquema monetario más claro que acompañe el proceso de estabilización. Según indicó, “el gobierno no armó un régimen monetario claro”, lo que limita la capacidad de responder ante shocks externos como el aumento del petróleo. En este contexto, la economía argentina enfrenta un escenario internacional más complejo. El consumo todavía muestra debilidad y la recuperación de los ingresos reales sigue siendo parcial.
Para Caamaño, el proceso de estabilización continúa en marcha, pero cada avance resulta más difícil cuando la inflación baja a niveles menores. “Cuando entrás en un régimen de inflación más baja, bajar cada punto cuesta más”, concluyó.














