Un disparo en plena entradera terminó con la vida de un policía y dejó preguntas abiertas

Policiales14/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El agente había llegado a un robo en una vivienda de Córdoba cuando el dueño de casa, atado por delincuentes, tomó un arma y disparó al creer que seguía el ataque.

Azábal fue trasladado al sanatorio Allende, donde los médicos intentaron reanimarlo durante casi una hora.
Azábal fue trasladado al sanatorio Allende, donde los médicos intentaron reanimarlo durante casi una hora.

La investigación judicial por el disparo que terminó con la vida de un policía en Córdoba comenzó a enfocarse en la confusión que se produjo durante una entradera. El dueño de la casa donde ocurrió el episodio recuperó la libertad luego de que la fiscalía cambiara la calificación del caso a homicidio por exceso en legítima defensa, mientras los investigadores intentan reconstruir cómo se produjo la secuencia que derivó en la muerte del agente.

El hecho ocurrió el jueves por la noche en el barrio Villa Belgrano, en el noroeste de la capital provincial. La víctima fue Luis “el Bicho” Azábal, suboficial principal de la Policía de Córdoba, de 56 años. El disparo se produjo cuando el agente respondía a un llamado por un robo en una vivienda.

La secuencia comenzó minutos antes de las nueve de la noche, cuando una mujer llamó al 911 para alertar que una amiga estaba siendo asaltada. Según la reconstrucción realizada con fuentes policiales, los delincuentes intentaban llevarse el celular de la víctima y mantenían a los dueños de casa bajo amenazas dentro de la vivienda.

Alrededor de las 21 llegó el primer patrullero al lugar. El móvil era conducido por Azábal y poco después arribó otro vehículo policial en apoyo. Cuando el suboficial y un jefe de zona descendieron del patrullero, el agente saltó una verja para ingresar al patio delantero de la casa.

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En ese momento recibió un disparo que ingresó por un pequeño espacio del cuello que no estaba cubierto por el chaleco antibalas. La bala perforó una arteria y lo dejó gravemente herido. Azábal fue trasladado al sanatorio Allende, donde los médicos intentaron reanimarlo durante casi una hora.

El disparo lo efectuó Paolo Zambelli, dueño de la vivienda donde se producía la entradera. Según explicó su abogada, el hombre estaba atado junto a su esposa cuando logró liberarse. “Según lo que pudo contarme, ellos estaban maniatados y cuando ve que comenzaron a manosear a su esposa se zafa de las ataduras, toma un arma y dispara, con la mala fortuna de que le pega al policía que finalmente ha fallecido”, relató la letrada Mónica Pico.

La defensa también sostuvo que la situación dentro de la vivienda era extremadamente violenta. “Uno de los ladrones le había puesto un cuchillo en el cuello a la mujer y parece que amenazaba con violarla”, agregó Pico al describir el momento previo al disparo.

Los investigadores creen que los delincuentes escaparon por los fondos de la casa apenas llegó el patrullero. Hasta ahora no hay detenidos por el robo y la fiscalía analiza cámaras de seguridad de la zona para reconstruir el recorrido que pudieron haber tomado durante la fuga.

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Durante los peritajes realizados en la vivienda se secuestraron tres armas de fuego consideradas de guerra. Entre ellas estaba la pistola Glock de 9 milímetros utilizada en el disparo. En un primer momento, la imputación contra Zambelli incluyó la tenencia ilegal de armas, aunque luego esa calificación fue descartada.

El caso también abrió una discusión dentro del gobierno provincial sobre la presencia de armas en manos de civiles. El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, sostuvo que el policía “hizo todo bien: llegó al lugar con rapidez, ingresó al advertir una posible situación de flagrancia y peligro para un ciudadano”.

El funcionario agregó una reflexión sobre el uso de armas fuera de las fuerzas de seguridad. “Es muy diferente practicar tiro deportivo que enfrentar una situación de estrés y tener la templanza y el criterio, no para saber disparar, sino para saber cuándo no hacerlo”, afirmó.

La muerte de Azábal generó una fuerte reacción dentro de la Policía de Córdoba. El gobierno provincial decretó tres días de duelo y el gobernador Martín Llaryora junto al ministro Quinteros publicaron mensajes de condolencias para la familia del agente.

Azábal era oriundo de Río Ceballos y estaba a tres meses de jubilarse. Tenía esposa y dos hijas adolescentes. Además de su trabajo policial, era profesor de defensa personal en la escuela de policía y en un club de su ciudad, donde lo recordaban como un referente muy respetado por sus compañeros.

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