
Una vecina de Madryn denuncia trabas de PAMI para atender a sus mellizos con discapacidad
Actualidad16/03/2026
REDACCIÓNLa madre de dos mellizos de 3 años con discapacidad visual denunció demoras, malos tratos y falta de cobertura para estudios, anteojos y una atención en Buenos Aires.

La situación de una afiliada de PAMI volvió a poner en primer plano las dificultades que atraviesan algunas familias cuando intentan acceder a prestaciones médicas para niños con discapacidad. Esta vez, el reclamo apunta a la falta de respuestas para dos mellizos de 3 años que necesitan anteojos especiales, controles oftalmológicos y una derivación a Buenos Aires. La denuncia pública la realizó Lorena Mayer en una entrevista con #LA17, donde describió una cadena de trámites frustrados, gastos que no puede afrontar y una relación cada vez más tensa con la obra social.
El caso no gira solamente alrededor de un expediente demorado, sino sobre una necesidad cotidiana que impacta de lleno en la vida de los chicos. Según relató la madre, sus hijos tienen “discapacidad visual, aniridia y nistagmus congénitos”, un cuadro que les exige controles específicos y el uso permanente de lentes con filtro. También explicó que esos anteojos no representan un accesorio opcional, sino una herramienta necesaria para transitar el día con menos molestias frente a la luz natural y la iluminación de interiores.


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Mayer sostuvo que los chicos asisten al Jardín 410 y que allí también le remarcan la importancia de que concurran con los lentes. En ese punto, detalló que “los anteojos con filtros ellos lo necesitan constantemente porque les molesta mucho la luz del día, la luz de adentro incluso”, una dificultad que atraviesa tanto la rutina escolar como la vida fuera del aula. A la vez, señaló que el costo de esos elementos excede por completo sus posibilidades económicas en un contexto donde, dice, la cobertura no aparece.
Uno de los ejes más delicados del reclamo pasa por la atención administrativa dentro de la delegación local. La mujer afirmó que presentó una nota a Florencia Puntillo, a quien identificó como jefa de la sede, y remarcó que “desde que asumió nunca me resolvió nada”. A esa falta de respuesta le sumó un señalamiento directo sobre el trato recibido por parte de trabajadores del organismo, a quienes acusó de actuar con desgano cuando intenta iniciar o continuar trámites vinculados con la salud de sus hijos.
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En su relato, Mayer describió idas reiteradas con turno previo y recepción incompleta de la documentación. Contó que “he ido más de 3 veces con turno a PAMI y no me han querido recibir estudios médicos”, pese a que esos papeles resultan necesarios para gestionar una derivación y nuevos elementos ópticos. También aseguró que en una de esas visitas le observaron el desorden de la carpeta, mientras que en otra directamente le indicaron que debía volver cuando estuviera otro empleado, lo que prolongó una espera que ya arrastra desde hace meses.
La falta de respuestas no se limita a un trámite reciente. La madre recordó que en 2024 se presentó la receta para unos lentes de contacto Irisprint y aseguró que, hasta hoy, esa prestación nunca llegó. En paralelo, explicó que recibió anteojos con filtro que deben renovarse, pero aclaró que uno de los niños necesita un nuevo par y que el presupuesto entregado por la óptica asciende a 250 mil pesos, una cifra imposible de cubrir con sus ingresos actuales.
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El problema médico tampoco termina en los lentes. Según explicó, en la zona no cuentan con un oftalmólogo pediátrico que pueda seguir el caso con la aparatología adecuada para chicos tan pequeños, por lo que la indicación médica apunta a una consulta en la ciudad de Buenos Aires. Mayer contó que incluso viajaron a Trelew para que los evaluara una profesional llegada desde la Capital, pero remarcó que ese paso no resolvió la cuestión de fondo porque el equipamiento disponible no alcanza para un estudio completo.
Esa derivación abre otro frente complejo: el económico. La mujer aseguró que PAMI cubriría el pasaje y un subsidio de 45 mil pesos por día, pero advirtió que ese monto no alcanza para afrontar alojamiento y otros gastos básicos del viaje, especialmente sin un recurso de amparo. En ese contexto, resumió su situación con una frase que expone el límite material del reclamo: “yo tampoco tengo los recursos necesarios para, ni siquiera para hoy en día, comprarle un par de anteojitos”.
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La denuncia pública también incluyó otros puntos que, según Mayer, muestran falencias más amplias en la cobertura. Mencionó dificultades para conseguir turnos en odontología y reclamó que la obra social contemple la continuidad de atención con la pediatra Laura López Bernal, quien conoce la historia clínica de los chicos desde su nacimiento. Para la madre, el problema excede un episodio puntual y se traduce en una suma de prestaciones que no llegan a tiempo, aun cuando los menores cuentan con certificado de discapacidad.
En la entrevista, Mayer reconoció que en varias oportunidades discutió con personal del organismo, pero sostuvo que esas reacciones nacen del desgaste acumulado por años de reclamos sin solución. En ese sentido, afirmó: “ellos cobran un sueldo para atenderme. Yo soy una afiliada más”, y agregó que sus hijos tienen derecho a recibir las prestaciones aunque la cobertura de PAMI esté asociada históricamente a adultos mayores. Su planteo se inscribe, además, en un contexto más amplio de cuestionamientos sobre el acceso a prestaciones para personas con discapacidad y sus familias.
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La historia personal que acompaña el reclamo ayuda a entender por qué la madre decidió exponerlo públicamente. Mayer recordó que ya atravesó conflictos similares por la atención de su propia madre y por problemas de salud propios, con experiencias que, según dijo, la empujaron a no resignarse frente a nuevas demoras. Por eso cerró su planteo con una decisión que resume el tono de toda la denuncia: “Yo no me voy a quedar de brazos cruzados”, mientras evalúa avanzar por la vía judicial para intentar que sus hijos accedan a la atención que necesitan.

















