
De gigante de la construcción a remate sin precio: sale a subasta un predio clave
Actualidad18/03/2026
Sergio BustosEl deterioro de un predio que supo ser parte del movimiento industrial de Comodoro Rivadavia quedó expuesto en una decisión judicial que marca el final de una etapa. Un terreno perteneciente a la empresa Kank y Costilla saldrá a subasta pública, en medio de un conflicto laboral que se arrastra desde hace años.

La imagen actual del lugar contrasta con el peso que tuvo la firma en la región. El lote, ubicado en el Barrio Industrial, aparece hoy desmantelado, cubierto de escombros y con signos claros de abandono. Allí donde funcionó una base operativa, ahora quedan restos de infraestructura y maquinaria en estado crítico.
La subasta fue ordenada por el Juzgado Laboral 1 como parte de un proceso iniciado por un extrabajador que reclama el pago de una indemnización. Tras años sin respuestas patrimoniales por parte de la empresa, la Justicia avanzó sobre uno de sus bienes para intentar garantizar el cobro.


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El relevamiento realizado sobre el predio revela un panorama complejo para cualquier interesado. Según consta en las actuaciones, el lugar se encuentra completamente desocupado, con faltantes importantes, entre ellos un galpón de grandes dimensiones que ya no está. A eso se suman vehículos y equipos abandonados, muchos de ellos inutilizados.
El estado general del inmueble no es el único condicionante. Sobre el terreno pesa una carga impositiva significativa que deberá asumir quien resulte comprador. La deuda incluye tributos municipales acumulados durante años, lo que agrega un costo adicional al valor de la operación.
Solo en concepto de Impuesto Inmobiliario, el monto supera los 2.700.000 pesos por el período que va desde 2019 hasta fines de 2024. A eso se le suman más de 149.000 pesos correspondientes a la Tasa de Higiene Urbana, cifras que deberán actualizarse con intereses al momento de su cancelación.
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El historial del lote incluye además múltiples boletas de deuda generadas en procesos judiciales anteriores, lo que incrementa aún más el pasivo total. Este escenario convierte a la subasta en una oportunidad condicionada por obligaciones económicas que no son menores.
La venta se realizará sin precio base y con pago al contado, una modalidad que suele atraer interesados pero también implica asumir riesgos. El martillero Andrés Zárate será el encargado de llevar adelante la subasta, que tendrá lugar en una sede del propio predio.
Quien resulte adjudicatario no solo deberá afrontar las deudas, sino también hacerse cargo de la recuperación del lugar, en un contexto donde el estado de las instalaciones demanda una inversión significativa. El desafío no es solo adquirir el terreno, sino ponerlo nuevamente en condiciones.
El caso refleja el impacto que pueden tener los conflictos laborales prolongados cuando no encuentran resolución. En este caso, la consecuencia es concreta: un activo importante que cambia de manos en medio de un escenario de deterioro y deudas acumuladas.














