
El conflicto pesquero vuelve a tensarse y empresas advierten que el negocio “no es viable”
Actualidad19/03/2026
REDACCIÓNDesde el sector langostinero alertan por falta de acuerdo con el SOMU, costos en alza y riesgo de repetir el escenario de crisis que ya golpeó en 2025.

La industria pesquera argentina atraviesa un momento de alta incertidumbre, con negociaciones estancadas y advertencias empresarias que vuelven a encender señales de alerta en el sector. A pocas semanas de definiciones clave para la temporada de langostino, las empresas plantean que las condiciones actuales vuelven inviable la actividad. El foco ya no está solo en el conflicto gremial, sino en un esquema económico que, según sostienen, no cierra.
El diagnóstico surge de la voz de Agustín de la Fuente, titular de Capip, quien participó en ferias internacionales en Estados Unidos y analizó el contexto actual en una entrevista en el programa El Quinto Poder en #LA17. Allí expuso que el sector enfrenta una combinación de factores externos e internos que complican la operatoria. La situación, según describió, obliga a repensar el modelo productivo.


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El dirigente remarcó que el escenario internacional ofrece oportunidades comerciales, pero al mismo tiempo introduce nuevas tensiones logísticas y de costos. “Estas cuestiones bélicas no ayudan a nada y parecen bastantes disparatadas en la época que vivimos, pero generan oportunidades de mercado”, señaló. Esa dualidad obliga a las empresas a reaccionar con rapidez ante cambios constantes.
En ese sentido, explicó que el aumento del precio del petróleo ya impacta de lleno en la estructura de costos del sector. “Esta disparada del barril de petróleo hace que obviamente todas las navieras y sus costos estructurales sean más caros”, afirmó. El encarecimiento del transporte marítimo aparece como una de las principales preocupaciones en el corto plazo.
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A pesar de ese contexto, destacó que los productos argentinos mantienen buena aceptación en mercados exigentes como Estados Unidos. Según indicó, existe un reconocimiento creciente por su valor agregado y calidad. Sin embargo, ese posicionamiento no alcanza para compensar las dificultades internas que enfrenta la actividad.
Uno de los puntos más sensibles es la negociación con el SOMU, que aún no logra avances concretos y genera temor a un nuevo conflicto. Desde el sector empresario advierten que repetir las condiciones del año pasado llevaría nuevamente a una situación insostenible. La falta de acuerdo tensiona toda la planificación de la temporada.
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De la Fuente fue directo al describir ese escenario: “Si no llegamos a adecuar un negocio y lo que necesita este negocio del congelado a bordo de la especie langostino, va a ser muy difícil transitar o evitar lo que sucedió en el 2025”. La referencia al año pasado aparece como un antecedente que nadie quiere repetir. Sin embargo, el riesgo vuelve a instalarse.
El dirigente también planteó que el problema no se limita a una discusión salarial, sino a la viabilidad general del negocio. “Las mismas condiciones del año pasado nos han sido un negocio inviable”, sostuvo, y remarcó que sin rentabilidad no hay margen para sostener la actividad. Esa ecuación condiciona cualquier posibilidad de acuerdo.
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En paralelo, señaló que las empresas enfrentan costos que no pueden controlar, como retenciones, aranceles y variables externas. Esa estructura reduce el margen de maniobra y vuelve más rígida la negociación. En ese marco, insistió en la necesidad de adaptar el esquema a la realidad actual del mercado.
El impacto de la incertidumbre también alcanza a las decisiones de inversión, con empresas que frenan la incorporación de nuevos barcos o mejoras tecnológicas. La posibilidad de tener embarcaciones sin operar aparece como un escenario concreto si no se logran condiciones adecuadas. Eso repercute directamente en el empleo y en la actividad regional.
Mientras tanto, el calendario avanza hacia definiciones clave, con la campaña del Inidep en marcha y a la espera de informes que determinarán la apertura de aguas nacionales. Ese proceso combina variables biológicas con factores económicos y sociales. La decisión final no dependerá solo de la disponibilidad del recurso.
















