
Chile cava zanjas y levanta muros en la frontera para frenar el ingreso ilegal
Actualidad19/03/2026
Sergio BustosEl norte de Chile comenzó a cambiar de fisonomía en pocos días. Con maquinaria en marcha, presencia militar reforzada y nuevas estructuras en construcción, el gobierno nacional avanza con un esquema que apunta a cerrar los pasos irregulares en la frontera con Perú.

Las primeras intervenciones ya son visibles en la región de Arica y Parinacota. Allí se levantan vallas de hasta cinco metros de altura y se excavan zanjas profundas en sectores considerados críticos para el ingreso clandestino al país.
El plan fue impulsado por el presidente José Antonio Kast apenas asumió y forma parte de una estrategia más amplia para endurecer la política migratoria. El objetivo oficial es reducir el ingreso irregular y frenar delitos asociados como el contrabando y el narcotráfico.


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En el Complejo Fronterizo Chacalluta, uno de los principales puntos de control, el mandatario supervisó los trabajos junto a autoridades policiales y militares. El despliegue incluye cerca de 600 efectivos, el doble de la dotación habitual en la zona.
Las obras se concentran en una primera etapa sobre un tramo de 30 kilómetros. Allí se están cavando zanjas de hasta tres metros de profundidad entre distintos hitos fronterizos, con la intención de impedir el paso por sectores no habilitados.
El proyecto, sin embargo, tiene una proyección mucho mayor. A largo plazo, el plan oficial busca cubrir cerca de 500 kilómetros de frontera con distintos sistemas de control.
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“Esto no es solo una zanja. Es parte de un sistema que incluye puestos de observación, vigilancia tecnológica y la presencia permanente de nuestras instituciones”, explicó Kast al presentar el operativo.
El mandatario vinculó la iniciativa con la situación de seguridad en el país. “Ese Chile soberano ha sido vulnerado por la inmigración ilegal, por el narcotráfico y por el crimen organizado. Hoy estamos cerrando esa ventana”, afirmó.
El refuerzo no se limita a las barreras físicas. Desde el Ministerio del Interior adelantaron que también se ampliará la vigilancia en pasos no habilitados, que pasarán de 50 a 75 bajo control más estricto.
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Además, el gobierno prepara medidas administrativas y proyectos de ley que acompañarán el despliegue territorial. La intención es consolidar un esquema integral que combine infraestructura, control operativo y cambios normativos.
Otro punto clave dentro del plan es la frontera con Bolivia, especialmente en el paso de Colchane. Allí ya se declaró una zona como área militar, en lo que el Ejecutivo considera uno de los sectores más vulnerables.
Según datos oficiales, en Chile viven actualmente unas 337 mil personas extranjeras sin documentación regular. Ese contexto es uno de los argumentos centrales que utiliza el gobierno para justificar la magnitud de las medidas.
El avance del llamado “Plan Escudo Fronterizo” abre un nuevo escenario en la política migratoria chilena. Con obras visibles en terreno y un fuerte despliegue estatal, el país busca















