
El dato que preocupa: siete de cada diez jóvenes trabajan sin ningún tipo de protección
Actualidad19/03/2026
REDACCIÓNUn informe revela que la informalidad laboral alcanza niveles altos y golpea con más fuerza a los más jóvenes, en un contexto de aumento del desempleo.

El mercado laboral argentino muestra una fractura que se vuelve cada vez más visible en los datos. Mientras una parte de los trabajadores accede a empleos formales, otra proporción significativa queda al margen de la protección legal, con consecuencias directas en sus condiciones de vida.
Según un informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, el 43% de los trabajadores se desempeña en la informalidad, lo que implica que más de cuatro de cada diez personas ocupadas no cuentan con cobertura laboral, impositiva ni previsional.


El impacto no se distribuye de manera uniforme. Los sectores más jóvenes concentran la mayor parte de esta problemática, con niveles que superan ampliamente el promedio general y reflejan las dificultades de acceso al empleo registrado.
En ese sentido, el estudio señala que 7 de cada 10 trabajadores entre 16 y 24 años son informales, una cifra que expone la fragilidad del ingreso al mundo laboral. Esta situación posiciona a los jóvenes como el grupo más afectado dentro de la estructura ocupacional.
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La brecha con otros rangos etarios es marcada. Entre quienes tienen entre 25 y 44 años, la informalidad alcanza el 42,2%, mientras que en el grupo de 45 a 64 años baja al 34,2%, convirtiéndose en el segmento con menor incidencia.
En el otro extremo, los mayores de 65 años vuelven a mostrar niveles elevados, con una tasa del 57,8%, lo que evidencia que la precariedad también se intensifica al final de la vida laboral. Así, el fenómeno aparece tanto al inicio como en el cierre del ciclo de trabajo.
Más allá de la edad, la informalidad también se cruza con la situación económica de los hogares. El informe indica que el 32% de los trabajadores informales vive en hogares pobres, mientras que un 27% se encuentra en condiciones de vulnerabilidad frente a la pobreza.
Este escenario se combina con un deterioro reciente en otros indicadores. El Indec informó que el desempleo llegó al 7,5% en el último trimestre de 2025, con un aumento interanual cercano a un punto porcentual, lo que agrega presión sobre el mercado laboral.
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El problema, además, no es nuevo ni coyuntural. La tasa de informalidad actual se ubica en niveles similares a los registrados en 2008, lo que muestra una persistencia en el tiempo que dificulta revertir la tendencia.
En términos regionales, la Argentina se ubica en una posición intermedia dentro de América Latina. Entre nueve países analizados, aparece en el cuarto lugar, por detrás de Chile, Brasil y Costa Rica, en una región donde la precariedad laboral es un rasgo extendido.
El análisis, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, también advierte sobre la concentración geográfica del fenómeno. La mayoría de los trabajadores informales reside en el Gran Buenos Aires, donde las condiciones del mercado laboral presentan mayores niveles de inestabilidad.
En conjunto, los datos configuran un panorama donde la inserción laboral no garantiza estabilidad ni protección. La informalidad aparece como un rasgo estructural que atraviesa generaciones y condiciona el acceso a derechos básicos.














