
La Fuerza Aérea quedó muy por debajo de sus metas y crecen las señales de ajuste
Actualidad20/03/2026
REDACCIÓNLa falta de recursos, problemas logísticos y el costo del combustible impactaron en ejercicios y horas de actividad, con desvíos que superaron el 60%.

La imagen de nuevos aviones incorporándose a la flota convive con una realidad menos visible dentro de la Fuerza Aérea Argentina. Durante 2025, la actividad operativa quedó muy por debajo de lo previsto, con cifras que reflejan una caída significativa en ejercicios y horas de funcionamiento.
El dato surge de un informe oficial que expone el resultado del Plan de Actividad Operacional, una herramienta que mide el desempeño en base a horas de operación y cantidad de ejercicios realizados. Allí se observa un desvío negativo que atraviesa a gran parte de la estructura aérea.


Según el reporte, las horas de operación registraron una caída del 36,6% respecto a lo planificado, mientras que los ejercicios mostraron un retroceso aún más marcado, con un 61,1% por debajo de las metas establecidas para el año.
En términos concretos, la Fuerza ejecutó 98.156 horas de operación sobre un total previsto de 154.877, y apenas 21 ejercicios de los 54 programados. La diferencia refleja una actividad más limitada de lo esperado en distintas unidades.
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El principal factor detrás de este escenario fue la falta de disponibilidad de material. A esto se sumaron dificultades financieras que impactaron directamente en tareas clave como el mantenimiento de aeronaves y radares.
El informe oficial lo sintetiza de manera directa: “…registró un desvío negativo en ambas medidas (horas de operación y ejercicios), que se explica por la falta de disponibilidad de materiales para llevar adelante las actividades. Esta situación se originó en el costo del combustible aeronáutico y los inconvenientes financieros imperantes…”.
El aumento del combustible aparece como un elemento determinante en una actividad altamente dependiente de ese insumo. Cada hora de operación implica costos elevados, lo que condiciona la planificación y ejecución de misiones.
En paralelo, los problemas logísticos también jugaron un rol central. Algunos sistemas de armas presentaron limitaciones concretas, como los aviones C/KC-130 Hércules y los T-6C+ Texan II, afectados por demoras en mantenimiento y cuellos de botella en sus cadenas de suministro.
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A esto se suma un dato estructural: la falta de aviones de combate operativos desde la salida de servicio de los A-4AR Fighting Hawk en 2024, una situación que continúa sin definiciones públicas sobre su reemplazo o recuperación.
Pese a este escenario, la Fuerza mantuvo actividades específicas, conjuntas y combinadas, como los ejercicios “Glaciar 2025”, “Solidaridad 2025” y CANDU III, aunque en un volumen menor al previsto originalmente.
El contraste más marcado aparece con el avance del programa de incorporación de los F-16, que representa una apuesta estratégica a futuro. Sin embargo, su impacto todavía no logra compensar las limitaciones operativas actuales.
De cara a 2026, las expectativas están puestas en la adaptación presupuestaria y en la consolidación de los nuevos sistemas. El desafío pasa por sostener la actividad diaria mientras se intenta recuperar capacidades que hoy muestran signos de desgaste.














