
Un procedimiento de rutina en Trelew terminó exponiendo una maniobra que suele pasar desapercibida en la calle. Un automóvil aparentemente normal, estacionado en una esquina transitada, escondía una serie de irregularidades que despertaron sospechas entre los investigadores. El hallazgo derivó en el secuestro del vehículo y en una causa judicial en marcha.

Todo ocurrió en la intersección de Soberanía Nacional y Ramón y Cajal, donde personal de la División Sustracción Automotor realizaba tareas investigativas. Allí detectaron un Fiat Cronos rojo que presentaba una situación llamativa desde el primer momento: tenía colocada únicamente la patente trasera, mientras que en el frente no había chapa visible.
Ese detalle inicial motivó una verificación más profunda. Al consultar los datos en el sistema de la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad del Automotor, los efectivos encontraron una inconsistencia que no encajaba con lo observado. La patente que figuraba debía estar duplicada, pero la colocada en el vehículo era original.


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Con esa información, el procedimiento avanzó hacia el conductor, un hombre mayor de edad vinculado a la comunidad gitana con residencia en Puerto Madryn. Al ser requerido por la documentación, presentó una cédula de identificación vehicular que resultó ser apócrifa, lo que reforzó las sospechas sobre el origen del rodado.
La intervención de un perito en verificación automotor permitió confirmar lo que los investigadores ya intuían. Durante la inspección técnica se detectaron adulteraciones en la numeración del chasis y del motor, las cuales no coincidían con los datos del dominio colocado. Esa diferencia fue determinante para establecer la irregularidad.
Los especialistas identificaron el vehículo como un “gemelo”, una modalidad utilizada para encubrir autos robados mediante la clonación de datos de otro rodado legal. A partir de este punto, la investigación se orienta a determinar si el Fiat Cronos tiene pedido de secuestro y cuál es su procedencia real.
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El automóvil fue incautado en el lugar y quedó a disposición del Ministerio Público Fiscal, que ahora deberá avanzar con las pericias correspondientes. El conductor, en tanto, fue notificado en libertad en el marco de una causa por encubrimiento y quedó sujeto al proceso judicial.
En el operativo tomó intervención la funcionaria de Fiscalía, la doctora Mariela Will, mientras que la División Policía Científica colaboró en las tareas técnicas. El trabajo coordinado permitió reunir los elementos necesarios para sostener la sospecha sobre la adulteración del rodado.
El caso vuelve a poner en foco este tipo de maniobras, que requieren controles específicos y experiencia técnica para ser detectadas. En este caso, un detalle aparentemente menor fue suficiente para iniciar una cadena de verificaciones que terminó con un vehículo fuera de circulación y una causa en marcha.















