
Mientras el país pierde empleo, dos provincias patagónicas concentran las peores caídas
Actualidad21/03/2026
Sergio BustosEl retroceso del empleo formal en Argentina no golpea a todas las provincias por igual. Detrás del promedio nacional, que ya acumula una caída significativa en los últimos meses, hay regiones donde el impacto resulta mucho más profundo. En ese mapa desigual, el sur de la Patagonia aparece como el punto más crítico.

Santa Cruz y Chubut concentran hoy los peores indicadores del país en materia de empleo privado registrado. Según datos oficiales actualizados a diciembre de 2025, ambas provincias encabezan la caída tanto en la comparación interanual como en el acumulado desde fines de 2023. El fenómeno no es nuevo, pero se sostiene sin cambios y en algunos casos se agrava.
El contexto general muestra un mercado laboral en retroceso. En diciembre se perdieron 12.399 empleos formales en todo el país, lo que marcó el séptimo mes consecutivo de caída. Desde noviembre de 2023, la pérdida acumulada asciende a 200.941 puestos de trabajo, equivalente a una contracción del 3,2%.


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Ese descenso ubica al nivel de empleo en su punto más bajo desde junio de 2022. Sin embargo, la cifra nacional esconde diferencias marcadas entre regiones. Mientras algunas provincias logran sostener o incluso incrementar su nivel de empleo, otras atraviesan un deterioro mucho más pronunciado.
Santa Cruz encabeza ese ranking negativo. En el último año, la provincia registró una caída del 10,5% del empleo formal, con unos 6.000 puestos menos. El impacto se vincula directamente con la retracción de sectores clave como la actividad hidrocarburífera convencional y la construcción.
Chubut aparece inmediatamente detrás. La provincia registró una caída interanual del 6,4% y acumula 5.186 empleos formales menos desde diciembre de 2023. Solo entre noviembre y diciembre del último año se perdieron unos 600 puestos, lo que confirma que la tendencia continúa.
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En ambos casos, la dinámica económica regional explica buena parte del deterioro. La desaceleración de la actividad petrolera en la Cuenca del Golfo San Jorge, junto con la caída de la obra pública y el enfriamiento del consumo, impacta directamente sobre el empleo privado.
A nivel nacional, la construcción sigue siendo el sector más afectado, con una caída acumulada del 14,1% desde fines de 2023. También la explotación de minas y canteras, que incluye la actividad hidrocarburífera, mostró retrocesos recientes, un dato especialmente sensible para las provincias del sur.
En contraste, algunos sectores muestran señales más positivas, aunque todavía insuficientes para revertir la tendencia general. La pesca registró una suba mensual del 1,6%, pero ese crecimiento no alcanza a compensar las pérdidas en actividades de mayor peso en la estructura laboral.
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El escenario también expone una diferencia cada vez más marcada dentro de la propia Patagonia. Mientras Santa Cruz y Chubut lideran la caída, las provincias del norte presentan una dinámica opuesta. Neuquén registra un crecimiento del 4,6% del empleo privado desde noviembre de 2023, impulsado en gran medida por el desarrollo energético no convencional.
Río Negro también muestra una evolución positiva, con un aumento del 0,8% en el mismo período. Ambas son, de hecho, las únicas provincias del país que hoy tienen más empleo formal que al inicio de la actual gestión nacional.
La comparación deja en evidencia una brecha regional cada vez más profunda. Mientras el norte patagónico crece apoyado en nuevas cadenas productivas, el sur enfrenta dificultades vinculadas a sectores tradicionales que pierden dinamismo. En ese escenario, el mercado laboral refleja con claridad las distintas velocidades de la economía.















