La Justicia de Neuquén extendió la investigación mientras avanzan pericias clave. El único acusado continúa detenido con prisión preventiva.
Azul Semeñenko
La investigación por el transfemicidio de Azul Semeñenko continuará abierta durante al menos dos meses más, en una causa que aún suma elementos de prueba y mantiene a un único acusado detenido. La decisión judicial apunta a profundizar el análisis de evidencias que todavía no fueron incorporadas al expediente, en un caso que conmocionó a Neuquén.
El juez de Garantías Juan Manuel Kress resolvió extender el plazo de investigación tras un pedido del Ministerio Público Fiscal, que planteó la necesidad de completar distintas medidas pendientes. La solicitud fue impulsada por la fiscal Guadalupe Inaudi y la asistente letrada Agustina Jarry, quienes sostuvieron que el volumen de pruebas requiere más tiempo de análisis.
Entre los elementos que aún deben procesarse aparecen registros clave para la reconstrucción del hecho. La fiscalía indicó que resta avanzar sobre imágenes de cámaras de seguridad, pericias a teléfonos celulares y la toma de nuevos testimonios, lo que podría aportar información relevante para consolidar la acusación.
La defensa del imputado se opuso a la prórroga, pero el magistrado consideró que los argumentos del Ministerio Público eran suficientes para justificar la extensión. De esta manera, la etapa de instrucción continuará mientras se completan las diligencias pendientes.
El único detenido en la causa es Roberto Daniel Sánchez, quien permanece con prisión preventiva desde el inicio de la investigación. La acusación sostiene que fue el autor del crimen ocurrido el 25 de septiembre de 2025, en el domicilio de la víctima.
Según la hipótesis fiscal, el hecho estuvo atravesado por violencia de género y motivado por odio hacia la identidad de género de la víctima. Esta calificación ubica el caso dentro de los delitos más graves contemplados por el Código Penal.
La reconstrucción preliminar indica que Sánchez atacó a Semeñenko con múltiples golpes y heridas provocadas con arma blanca y elementos contundentes, lo que derivó en su muerte por un shock hipovolémico agudo. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado y abandonado en un canal de desagüe.
El hallazgo se produjo el 14 de octubre, semanas después del crimen, lo que dio inicio a una investigación que fue sumando pruebas científicas y testimoniales. Esos elementos permitieron avanzar en la imputación formal y sostener la detención del acusado.
La fiscalía encuadró el hecho como homicidio triplemente calificado: por ensañamiento, por odio a la identidad de género y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género, en calidad de autor.
La extensión del plazo no modifica la situación procesal del imputado, pero sí amplía el margen para fortalecer la acusación antes de una eventual elevación a juicio. En este tramo, el foco estará puesto en consolidar las pruebas técnicas que respalden la hipótesis planteada.
El caso continúa bajo investigación y con medidas en curso, mientras la Justicia busca completar un expediente que, por su complejidad y gravedad, requiere un análisis detallado de cada evidencia incorporada