
El comisario inspector Rubén Brandán recibió un disparo en la espalda cuando intervino de civil en una discusión callejera en Córdoba. Los agresores ya fueron identificados.

La violencia que rodea desde hace años la disputa por el control de las calles en Córdoba capital dejó esta vez a un jefe policial internado en estado crítico. El episodio ocurrió cuando una pelea entre naranjitas escaló en plena vía pública y terminó con un comisario inspector baleado. La escena sumó, además, un dato que vuelve todavía más grave el caso: el efectivo no estaba en un operativo formal, sino de civil, y decidió intervenir al advertir el enfrentamiento.
El policía herido fue identificado como Rubén Brandán, quien se encontraba fuera de servicio cuando observó una discusión entre cuidacoches sobre el espacio para estacionar vehículos. Según las primeras versiones, el conflicto se desarrolló durante la noche del martes en avenida Fuerza Aérea al 1800, un sector de alto movimiento en la capital cordobesa. En ese contexto, Brandán decidió meterse para intentar separar a los involucrados y evitar que la situación siguiera escalando.


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Lo que vino después ocurrió en segundos y con una violencia que todavía intenta reconstruirse en detalle. Durante el forcejeo, uno de los hombres agredió al comisario inspector y, en medio de esa secuencia, se le cayó el arma reglamentaria. Fue entonces cuando recibió un disparo por la espalda, una lesión que le afectó uno de los pulmones y cambió por completo el curso del episodio.
La gravedad de la herida obligó a activar un traslado urgente. Primero lo asistieron en el Policlínico Policial y luego lo derivaron al Hospital de Urgencias, donde quedó internado en estado delicado. El cuadro médico encendió la alarma dentro de la fuerza y también reavivó una discusión pública que en Córdoba aparece una y otra vez cuando la actividad de los cuidacoches deriva en amenazas, agresiones o disputas territoriales.
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Aunque todavía faltan precisiones centrales para entender cómo se produjo exactamente el disparo, las primeras reconstrucciones apuntan al momento del forcejeo como la secuencia decisiva. El hecho de que el arma cayera en medio de la pelea abrió una línea clave para la investigación, ya que allí parece estar el punto donde la discusión callejera se convirtió en un ataque con consecuencias extremas. Por ahora, la causa avanza sobre testimonios de vecinos y sobre la información recogida en las primeras horas posteriores al hecho.
Desde el Gobierno provincial evitaron adelantar más de la cuenta sobre la mecánica del caso, pero sí dejaron trascender un dato concreto. El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, indicó que los agresores ya están identificados, aunque hasta el momento no trascendieron detenciones vinculadas con el ataque. Esa combinación entre autores reconocidos y ausencia de arrestos deja abierta una de las preguntas más sensibles en torno al avance de la causa.
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El episodio también volvió a poner bajo tensión el funcionamiento de la actividad de los naranjitas en la ciudad. El Código de Convivencia de la capital cordobesa permite la tarea de cuidacoches que actúan de manera voluntaria y que están identificados con pecheras naranjas, pero esa regulación no logró desactivar del todo los focos de violencia ligados al cobro informal en la calle. La falta de pago, las disputas por zonas y la presencia de personas no autorizadas aparecen desde hace tiempo como parte del problema.
En ese marco, la Municipalidad de Córdoba viene sosteniendo una política orientada a retirar de la vía pública a los cuidacoches que no están habilitados. Según los datos difundidos, en lo que va de 2026 ya realizó unas 350 detenciones relacionadas con esa problemática. Ese número ayuda a medir la magnitud de un conflicto que ya no se presenta como una discusión marginal, sino como un fenómeno persistente que mezcla control del espacio urbano, violencia y dificultades de fiscalización.
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Lo ocurrido con Rubén Brandán llevó esa tensión a un nivel todavía más alto, porque la víctima no fue un peatón ocasional ni un vecino ajeno a la escena, sino un integrante de la propia policía provincial. La investigación ahora deberá determinar cómo se desencadenó el disparo, quién lo efectuó y qué responsabilidades penales caben sobre los involucrados. Mientras tanto, el caso deja una imagen dura y muy concreta de lo que puede pasar cuando una pelea callejera, nacida alrededor del control de una cuadra, termina cruzándose con un arma y con un efectivo que hoy lucha por sobrevivir.
Fuente: NA.

















