
La escuela 520 llegó a los 50 con una idea intacta y una red que la sostiene
Chubut25/03/2026
REDACCIÓNLa escuela especial de Puerto Madryn llegó a su aniversario con 36 estudiantes, trabajo muy personalizado y un mensaje que puso el foco en derechos, cuidado y comunidad.

Treinta y seis estudiantes, divididos entre ambos turnos, sostienen hoy el pulso cotidiano de la Escuela 520 en Puerto Madryn. La institución trabaja con pareja pedagógica, agrupamientos pequeños y un acompañamiento muy individualizado, aunque conserva la lógica general de una primaria. Esa escena concreta, con docentes, familias y chicos ocupando el centro de la celebración por los 50 años, permitió leer el aniversario desde lo que pasa todos los días y no sólo desde la cifra redonda.
La directora Verónica Montes de Oca eligió una definición que corre a la escuela de cualquier mirada puramente edilicia o burocrática. “Es una esencia”, dijo, antes de explicar que esa esencia está en “trabajar con personas con discapacidad y poder ver el máximo bien para ese niño, para esa niña, su máxima autonomía, su desarrollo”. La frase condensó una historia de mudanzas, cambios de nombre y distintos espacios en la ciudad, pero también dejó claro que la identidad institucional siguió en pie aun cuando cambiaron las paredes.


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Ese criterio atraviesa además una discusión más profunda sobre cómo se piensa la educación especial. Montes de Oca sostuvo que “hay sujetos que sí se van a poder incluir en una escuela común y eso es sumamente valorable y por lo que hay que pelear”, pero también remarcó que otros chicos encuentran en la escuela especial el ámbito que mejor acompaña su crecimiento y su aprendizaje. La clave, según su planteo, pasa por “mirar cada sujeto” y ofrecer a cada estudiante aquello que realmente necesita según sus posibilidades concretas.
La directora también puso en palabras una base ética que excede cualquier metodología. Cuando le preguntaron cuál es la diferencia de la institución, respondió: “El amor, el respeto, el cuidado y el poder ver a cada persona como un sujeto de derecho”. Ahí aparece una definición que ordena toda la propuesta pedagógica, porque la autonomía, la enseñanza y la inclusión quedan ligadas a una mirada que reconoce a cada chico como persona plena, con derechos, con trayecto propio y con un lugar en la comunidad.
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El aniversario habilitó además una proyección hacia adelante. Montes de Oca expresó su deseo de que la escuela siga creciendo “en el respeto, en el cuidado, en el compromiso”, y sumó otro punto central: que más docentes puedan formarse con esa misma perspectiva sobre cada sujeto y sus posibilidades. Junto con ese pedido, reclamó que la comunidad acompañe con idéntico respeto a quienes forman parte de esta experiencia educativa, porque la diversidad aparece en su discurso como un valor concreto para la vida social de la ciudad.
Desde el municipio, Pablo Sappa sumó una lectura apoyada en una imagen sencilla y potente. Contó que se quedó en la puerta mirando cómo ingresaban los alumnos y que ahí percibió que “el amor y el recibimiento” son parte de lo que distingue a la institución. Su observación no quedó encerrada en la emoción del acto, porque enseguida enlazó esa escena con el trabajo cotidiano de quienes enseñan en un contexto económico exigente y aun así eligen sostener esa tarea.
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Sappa describió una realidad docente atravesada por salarios ajustados, pluriempleo y esfuerzos extra para llegar a fin de mes. Dijo que hay compañeros que tienen otros trabajos o venden cosas por internet porque la situación financiera los aprieta, y a la vez destacó que muchos siguen optando por espacios donde “desbordan de amor y de comprensión y además de un trabajo sostenido y manifiesto”. Ese contraste entre vocación intensa y condiciones materiales difíciles aportó una capa más concreta al homenaje por los 50 años.
La conversación también dejó ver que la tarea de la 520 se apoya en una red local más amplia. Sappa mencionó a Cereladi, Aprender a Volar y Juntos Podemos, y habló de una trama de contención que acompaña a chicos y chicas desde la primaria hacia otras etapas de su vida. Esa articulación le da continuidad a un recorrido que no termina con el egreso escolar y que necesita instituciones, familias y Estado empujando en la misma dirección.

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Dentro de esa estructura, el funcionario remarcó que el acompañamiento municipal también tiene expresión presupuestaria. Explicó que se destinan horas cátedra a distintas instituciones que trabajan con discapacidad y que existe una presencia sostenida en actividades y espacios formales de acompañamiento. La mención resulta relevante porque el aniversario dejó una celebración, pero también mostró que esa mirada sobre derechos, inclusión y trayectorias personales necesita recursos concretos para sostenerse en el tiempo.
La marca más fuerte de estos 50 años quedó, justamente, en esa combinación entre trabajo pedagógico fino, comunidad y respaldo institucional. La Escuela 520 llegó a su aniversario con una definición nítida sobre lo que quiere ser y con una práctica diaria que intenta convertir esa definición en hechos. Puerto Madryn vio en esa celebración una institución que no se mide sólo por su historia, sino por la capacidad de seguir formando, cuidando y ampliando derechos en el presente.
















