
La intervención en un hogar de adultos mayores en Trevelin no pasó desapercibida y dejó más preguntas que respuestas. Un importante despliegue policial irrumpió en el lugar luego de una denuncia, pero tras la inspección no se registraron medidas inmediatas contra el establecimiento.

El procedimiento se realizó durante la mañana del domingo y contó con la participación de cerca de 30 efectivos. La magnitud del operativo llamó la atención en la localidad y generó inquietud entre vecinos y familiares de los residentes, que siguieron de cerca lo que ocurría dentro del hogar.
En ese contexto, la propietaria del lugar, Elida Magnaneo, decidió dar su versión de los hechos y cuestionar el origen de las acusaciones. Según relató, el ingreso de las autoridades permitió revisar todas las instalaciones sin restricciones. “Les pedí que revisaran todo. No encontraron nada, ni siquiera un baño sucio”, afirmó.


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El foco de la denuncia también había puesto en duda las condiciones de vida de los adultos mayores alojados allí. Sin embargo, la responsable del hogar sostuvo que los residentes reciben atención permanente y cuentan con espacios adecuados para su estadía cotidiana.
Actualmente, el establecimiento alberga a 17 personas mayores. De acuerdo con lo que explicó Magnaneo, el funcionamiento del lugar se sostiene con el trabajo conjunto de su familia y un equipo de nueve empleados, que se encargan de la asistencia diaria de los residentes.
En su defensa, detalló que el hogar dispone de habitaciones con baño privado, áreas comunes, cocina equipada, lavadero y acceso para ambulancias. Desde su perspectiva, se trata de un entorno preparado para garantizar el bienestar de quienes viven allí.
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Otro de los puntos que generó mayor repercusión fue la circulación de imágenes que sugerían la presencia de chinches. Esa situación amplificó la preocupación en redes y entre allegados a los residentes, aunque la dueña negó de plano esa versión.
“No existieron los chinches. No sé de dónde salieron esas imágenes”, aseguró. Además, indicó que personal de Salud Pública también inspeccionó el lugar y no encontró indicios que confirmaran esa denuncia puntual.
Más allá del resultado del operativo, la situación dejó una fuerte carga emocional dentro del hogar. La propietaria señaló que los residentes atravesaron momentos de angustia ante la presencia policial y la incertidumbre generada por el procedimiento.
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“Fue un momento horrible para los abuelos”, expresó, al describir el impacto que tuvo la intervención en quienes viven allí. Pese a eso, remarcó que ninguno de los adultos mayores fue trasladado y que todos permanecen en el establecimiento.
De cara a los próximos días, Magnaneo adelantó que realizará una presentación formal ante la Justicia para dejar asentada su postura. “Voy a presentarme en tribunales y mostrar todo. Quiero que vengan a ver el hogar”, sostuvo.
También destacó que el lugar cuenta con habilitación tanto municipal como provincial y que recibe controles periódicos. “Estoy tranquila porque no encontraron nada malo”, concluyó, mientras la investigación sigue su curso para determinar el origen de la denuncia.
















