En el Miami Open venden un pancho de USD 100 y el tenis ya no es lo más llamativo

Otros Temas27/03/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

En el predio del Hard Rock Stadium, una propuesta gourmet convirtió a un clásico de la comida rápida en símbolo del lujo que hoy rodea al torneo.

El pancho mas caro
El pancho mas caro

En el Miami Open, el impacto ya no pasa solamente por los partidos, los cuadros ni las estrellas del circuito. En medio de un torneo que hace años viene empujando su perfil hacia la exclusividad, una propuesta gastronómica terminó robándose buena parte de la atención del público. Se trata de un hot dog de USD 100 que se vende dentro del predio y que ya circula como una de las extravagancias más visibles del evento.

La escena no aparece desligada del lugar en el que se monta el torneo. El certamen se juega en el Hard Rock Stadiumy, según la nota, fue consolidando una impronta marcada por el lujo desde que elevó su perfil bajo la órbita del empresario Stephen M. Ross, dueño del estadio y de los Miami Dolphins. A eso se le sumó la llegada de la Fórmula 1 al predio, un detalle que terminó de empujar una identidad donde lo deportivo convive con una puesta cada vez más exclusiva.

Dentro de ese clima, la comida también empezó a jugar su propio partido. El paseo gastronómico del torneo ofrece una carta internacional donde conviven sushi por USD 24, tacos por USD 23, shawarma por USD 24, pizzas por USD 25 y hamburguesas en combo por USD 22. Incluso las opciones más simples mantienen ese estándar: las ensaladasrondan los USD 19, mientras que las cervezas cuestan USD 12, las gaseosas USD 7 y el agua USD 5.


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En ese recorrido, el pancho dejó de ser una comida rápida y barata para convertirse en un objeto de diseño culinario. La nota cuenta que el stand ofrece varias versiones gourmet, como The American por USD 21, The Italian por USD 22 y The French por USD 23, cada una armada con ingredientes y combinaciones que buscan despegarse de la lógica clásica del hot dog. Esa escalera de precios funciona como antesala del verdadero protagonista del menú.

El producto que concentra todas las miradas se llama The Golden Glizzy y está presentado como el pancho más caro del mundo. Su precio llega a los USD 100, una cifra que en otro contexto parecería absurda para este tipo de comida, pero que dentro del universo que propone el torneo termina funcionando casi como una pieza de lujo más. La estrategia no pasa solo por cobrar caro, sino por convertir un símbolo de la comida callejera en una experiencia de alto nivel.

La composición explica buena parte del impacto. El pan está hecho con masa de croissant de panadería premium, mientras que la salchicha es de carne wagyu, una de las variedades más valoradas del mercado, originaria de Japón, aunque en este caso proveniente de Australia. Sobre esa base se agregan crème fraîche, queso mascarpone y cebolla de verdeo, en una mezcla que ya ubica al producto muy lejos del pancho tradicional.

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El pancho mas caro

La coronación del producto es lo que termina de justificar su nombre y de empujar el precio hasta los tres dígitos. Según la publicación, el pancho lleva una generosa porción de caviar Ossetra, uno de los más exclusivos del mercado, y se entrega en una caja con tonos verdes y detalles dorados que refuerzan la idea de exclusividad. El efecto buscado no se agota en el sabor: también entra por los ojos y se completa en la puesta en escena.


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El fenómeno ganó todavía más visibilidad porque la nota muestra que Aryna Sabalenka, presentada como la mejor tenista del momento, recibió el producto de regalo y lo probó durante el torneo. Esa escena terminó de unir dos mundos que en Miami aparecen cada vez más mezclados: el de las grandes figuras del deporte y el de una experiencia premium pensada para circular en redes, generar conversación y funcionar como parte del espectáculo. El pancho, en ese marco, dejó de ser comida para transformarse también en contenido.

Lo que termina exhibiendo esta historia no es solo una curiosidad gastronómica. También muestra hasta qué punto el Miami Open se fue corriendo de la idea de torneo de tenis puro para convertirse en una vidriera de consumo, lujo y experiencias diseñadas para impactar. En esa lógica, que un pancho cueste USD 100 ya no parece un exceso aislado, sino el símbolo más claro de un evento donde hasta lo más popular puede reinventarse como extravagancia.

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